<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Latinaje's Substack]]></title><description><![CDATA[My personal Substack]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png</url><title>Latinaje&apos;s Substack</title><link>https://latinajelanovela.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Wed, 15 Apr 2026 20:56:51 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://latinajelanovela.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[latinajelanovela@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[latinajelanovela@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[latinajelanovela@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[latinajelanovela@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 8: “LA PUERTA CHUECA” ]]></title><description><![CDATA[Diario de Olave - 28 de Febrero de 1973]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-8-la-puerta-chueca</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-8-la-puerta-chueca</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Sat, 28 Feb 2026 16:13:15 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>Diario de Olave - 28 de Febrero de 1973</strong></p><p>El operativo que empez&#243; hace ya tiempo, hoy es un extra&#241;o laberinto. Me pregunto a d&#243;nde me llevar&#225; todo este proceso. Temo que esta sea la ruina de mi labor, que todo lo que sucede me obligue a ahondar y encontrar m&#225;s capas de confusi&#243;n sobre la raz&#243;n por la que persigo a esta mujer.</p><p>Si, hay v&#237;nculos con la delincuencia y sobrepasos de la ley. Pero no son tan graves como para que un magnate me contrate para seguirlos. No nadan en dinero, quiz&#225;s roban, pero no m&#225;s que varios chorros que conozco y que de igual manera podr&#237;a estar atrapando. Como los Ju&#225;rez por ejemplo! &#191;Por qu&#233; el viejo Rodriguez no est&#225; tan interesado en ese clan si de igual manera estuvo involucrado, y por qu&#233; mierda no me lo pregunte antes?</p><p>Esta noche vi a Julieta regresar a esa vida de la que tanto escuche hablar y solo pude construir en expedientes y en mi imaginaci&#243;n.</p><p>No creo que venga al caso saber quien es el hombre con el que regres&#243; a su casa tarde por la noche. Est&#225; claro que su salida de la mansi&#243;n Walsh fue una explosion que la empujo con fuerza a una pulsi&#243;n por la noche, el exceso. Quiz&#225;s recordarse ella misma quien realmente era antes de &#8220;casarse&#8221;. A pesar de su diversi&#243;n, la not&#233; nost&#225;lgica. Por supuesto la segu&#237; de cerca, dada la situaci&#243;n de peligro bajo la que se encuentra.</p><p>Ella se mueve sola por la noche, o eso pareciera. Pero mientras yo la vigil&#233;, tambi&#233;n vi a Ciceron junto a Cuervo, que de hecho, est&#225;n siempre m&#225;s cerca. Ella quiz&#225;s finge que no estamos all&#237;, o tal vez el mismo hecho de que sabe que estamos la hace moverse con la libertad con la que lo hace. Entra al bar, saluda a un hombre, le ofrece un trago, lo tiene bajo control. Pero no es &#233;l, lo descarta. Se mueve para otro lado, y hay otro. Le ofrece un trago m&#225;s, se conocen bien. Me siento molesto, no comprendo si es por mi, si es porque veo como Ciceron simplemente mira hacia la nada mientras Cuervo la vigila, est&#225; claro que no desea ver a detalle lo que ella hace.</p><p>Luego de seguirla por el callej&#243;n hasta la extra&#241;a puerta del costado por la que entra a su &#8220;casa&#8221; si as&#237; podr&#237;a llamarse. Se la ve rota, desgastada, casi abandonada. Es extra&#241;o lo que dir&#233; pero ese lugar se parece a ella, y ella para mi es hermosa, pero de una muy extra&#241;a manera. No es prolija, no le interesa. No responde al orden l&#243;gico, solo juega&#8230; juega todo el tiempo.</p><p>Para mi sorpresa aquel compa&#241;ero con el que camin&#243; en la madrugada, lleg&#243; hasta la puerta, con una clara decepci&#243;n. Pero sospecho que eso es lo que hace que est&#233; a sus pies. Ese l&#237;mite, esa forma de ser que tiene ella, tan confusa, contradictoria. Por cierto, esa puerta, no lo hab&#237;a notado. Esta chueca y hasta una rata la abrir&#237;a de un empuj&#243;n. &#191;C&#243;mo se supone que sobreviva a la amenaza de Los Juarez? Quiz&#225;s la vida le da igual&#8230;</p><p>Vega, Lopez y yo vigilamos. Ciceron, Palito y Cuervo vigilan&#8230; ya no se si hay bandos, no se que es lo que buscamos.</p><p><strong>Expediente policial</strong></p><p><strong>28 de Febrero de 1973</strong></p><p>La sospechosa Julieta se encuentra en un bar por la zona de Palermo a las 11 pm.</p><p>Julieta camina junto a un sujeto desconocido hacia las 1:00 am.</p><p>Julieta ingresa sola a su alojamiento en el costado del edificio del bar Latinaje.</p><p><strong>1 de Marzo de 1973</strong></p><p>Julieta sale a las 11:00 pm-</p><p>Julieta es vista entrando a la licorer&#237;a &#8220;Cicer&#243;n el Var&#243;n&#8221; y encontrarse con los 3 sospechosos involucrados en la banda de los 4.</p><p>Despu&#233;s de su juerga se qued&#243; todo el d&#237;a dentro. La vi pasar un par de veces por la ventana. La luz de adentro es tan tenue que apenas se ve. Pas&#243; el d&#237;a y sali&#243; por la noche, sola, una vez m&#225;s. Fue una tarde lluviosa, camino por los pasillos del barrio. Como buen Domingo de noche, la calle qued&#243; desolada y ella se movi&#243; lentamente por esa soledad como si la disfrutara.</p><p>Cuando su encendedor cay&#243; al suelo, volteo levemente para hacerme saber, que sabe que estoy all&#237;. Ya somos como amigos, pero no me lo puedo permitir. Me fui, no muy lejos. La vi entrar a la f&#225;brica, la esperaban tranquilos, contentos.</p><p>Ahora s&#237;, es preciso entender cu&#225;l es el pr&#243;ximo movimiento para finalmente reconocer de qu&#233; se trata todo este circo.</p><p><strong>Cicer&#243;n El Var&#243;n</strong></p><p>La banda se re&#250;ne en la f&#225;brica. All&#237; donde todos los planes se gestan. Cicer&#243;n es el primero en hablar.</p><p>&#8212; Creo que deber&#237;as dejar de andar deambulando por ah&#237;.</p><p>Julieta, sin mirarlo a la cara y con una sonrisa c&#237;nica pita el cigarro y le responde:</p><p>&#8212;Lo har&#237;a si no estuviera segura de que est&#225;n detr&#225;s m&#237;o. D&#233;jenme divertirme, estuve encerrada muchos d&#237;as.</p><p>&#8212; <strong>Palito:</strong> Me encanta que nos tengas tanta fe, pero la posta es que los botones de Los Ju&#225;rez tienen m&#225;s gente y m&#225;s armas y m&#225;s apoyo que nadie en esta zona, no podemos cuidarte si no te dejas.</p><p>&#8212; <strong>Julieta:</strong> &#161;Par&#225; hermano! acabo de llegar&#8230;</p><p>Palito est&#225; molesto y todav&#237;a le duele aquella huida, que seg&#250;n &#233;l, fue ego&#237;sta.</p><p>&#8212; <strong>Palito:</strong> &#161;sos una loca! te estuvimos esperando, me fum&#233; que te vayas con un otario que no se quien es y casi te entierran un cuchillo&#8230;!</p><p>&#8212; &#161;Paren los dos che!... &#8212; Dice Marco. Siempre conciliador, siempre involucr&#225;ndose en el momento en que ambos hermanos de la vida pierden la paciencia el uno con el otro.</p><p>&#8212; <strong>Cicer&#243;n:</strong> Intentaron hacerte da&#241;o y no queremos que te pase nada. Solo te queremos cuidar.</p><p>Julieta fuma y mira a la nada. La invaden pensamientos y preguntas.</p><p> <strong>&#8212; </strong>&#191;Por qu&#233; tanta bronca ah? Por que les estorba tanto a estos tipos una pibita inutil como yo, si no soy nadie, no tengo nada. Ni siquiera tengo una pistola que funcione bien. Por qu&#233; est&#225;n tan enojados.</p><p>Cuervo sonr&#237;e de lado y dice &#8212; &#8220;porque los re cagamos&#8230;&#8221; &#8212;. Cruzan miradas de complicidad, ellos dos siempre se entienden porque les falta un tornillo a los dos. Ivan se preocupa, pero a diferencia de los dem&#225;s, tiene ganas de que se acerquen para poder lastimarlos. Para vengar de alguna manera la herida que le causaron a ella al bajar del tren cuando regresaba.</p><p>&#8212;<strong> Julieta:</strong> La polic&#237;a no va a encontrar la plata nunca. El detective que me sigue es capaz, pero su comportamiento es confuso. &#191;Por qu&#233; me salvaron en el tren? Marco, hablaste con alguno?</p><p>&#8212; <strong>Cicer&#243;n:</strong> Uno, si. Me avis&#243; de la llamada. No lo volv&#237; a ver, a los dem&#225;s no los vi. A veces veo el merodeo, pero no los vi bien.</p><p>&#8212; <strong>Julieta:</strong> El detective est&#225; aqu&#237; afuera. Ya no se esconde, no le interesa. Y eso indica que, despu&#233;s del ataque, tiene dudas. Quiz&#225;s empiece a entender que lo mandaron a caminar en c&#237;rculos.</p><p>&#8212; <strong>Palito:</strong> Fue un tipo importante en la polic&#237;a, est&#225; retirado pero trabaja como privado. No s&#233; para qui&#233;n, pero supimos que investigaron m&#225;s sobre vos que sobre todos nosotros. Lo contrataron para seguirte.</p><p>&#8212; <strong>Julieta: </strong>Trabaja para Los Ju&#225;rez y no lo sabe&#8230;</p><p>Cicer&#243;n bambole&#243; la cabeza, pensativo. No cree que trabaje para el clan Ju&#225;rez porque de esa manera no hubiera acudido al rescate al enterarse del ataque.</p><p>&#8212; <strong>Cicer&#243;n:</strong> No creo, tiene que haber alguien m&#225;s. Responde a alguien. El capo de los Juarez no contratar&#237;a un detective para buscarte si puede mandar a uno de sus mil matones. Tampoco es el que te quiere ver mal, es el hijo bobo.</p><p>Los cuatro pasaron varias horas conversando. La noche se hizo madrugada entre teor&#237;as e intentos de conectar los hechos con alguna pista que los llevara m&#225;s all&#225;. Pasaron las copas y los cigarros y Julieta les cont&#243; de Esteban. Hablaron de amor, de sentimientos y de estrategias.</p><p>Justo antes de dar por finalizada la junta, Ciceron se le acerc&#243; a Julieta y le dijo.</p><p>&#8212; Qu&#233;date en casa. Dame la posibilidad de dormir tranquilo.</p><p>Ella lo mir&#243;. Esta vez suavizando la mirada, lo mir&#243; con amor y deseo.</p><p>&#8212; Me est&#225;s pidiendo que me quede con vos.</p><p>Y &#233;l como siempre, decidi&#243; no jugar su juego. Tragarse una vez m&#225;s esas ganas de echar los a&#241;os de amistad y negocios por la ventana. Prender fuego en un segundo lo que por a&#241;os eligi&#243; no decir.</p><p>&#8212; Te estoy pidiendo que me dejes protegerte.</p><p>Echando un suspiro de resignaci&#243;n y sosteniendo la mirada en los ojos de Ciceron por unos segundos de profundo silencio. Se dio media vuelta y se fu&#233;.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 7: “AUNQUE TE QUIERO, YO SÉ ABANDONAR”]]></title><description><![CDATA[Thanks for reading Latinaje's Substack!]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-7-aunque-te-quiero-yo-se</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-7-aunque-te-quiero-yo-se</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Wed, 25 Feb 2026 21:39:21 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://latinajelanovela.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Latinaje's Substack! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p><strong>Diario de Julieta - 8 de Febrero de 1973</strong></p><p>AUNQUE TE QUIERO</p><p>YO S&#201; ABANDONAR</p><p>Hice un juramento eterno conmigo misma: jam&#225;s dejarme apagar.</p><p>En los &#250;ltimos tiempos todo se reduce a lo mismo: si voy, si vengo, si salgo, si visto esto o lo otro. Cu&#225;nto se enfureci&#243; cuando descubr&#237; ese bar tan lindo donde me dejaron cantar, mientras &#233;l, como siempre, no estaba.</p><p>&#201;l me quiere encerrada ac&#225; adentro.</p><p>&#191;Por qu&#233; el amor siempre termina volvi&#233;ndose tirano?</p><p>Esteban se despert&#243; tan temprano que parece una ilusi&#243;n que haya estado durmiendo en esta misma cama. Recuerdo cuando le ped&#237; que me despertara antes de irse para darle un beso. Quiz&#225;s no lo necesita. Pero lo escuch&#233; despertarse, entonces me vest&#237; para desayunar. El sol ni siquiera hab&#237;a terminado de salir y cuando sent&#237; el impulso de confiarle todo esto que me sucede. Roberto trajo el tel&#233;fono. Por supuesto atendi&#243;, se par&#243; y se fu&#233;.</p><p>Hoy lo quiero menos que nunca.</p><p>Me ir&#233;.</p><p><strong>Patricio Vega Expediente</strong></p><p><strong>Llamada interceptada por la central telef&#243;nica a las 9:00 am, 8 de Febrero de 1973</strong></p><p><strong>Informaci&#243;n entregada de inmediato.</strong></p><p>&#8212;Hola, jefe. Tenemos datos.<br> &#8212;&#191;Qu&#233; pas&#243;?<br> &#8212;La pelinegra sali&#243; esta ma&#241;ana con una valija de la mansi&#243;n. Est&#225; esperando el tren rumbo a la Capital; anda sola. En la estaci&#243;n hay mucha gente.<br> &#8212;Esperenl&#225; directamente en la estaci&#243;n de Constituci&#243;n. Entre los dos le hacen una &#8220;puntadita&#8221;, nada m&#225;s, solo un susto. No hagan mucho l&#237;o.<br> &#8212;&#191;Y c&#243;mo saben que no van a estar los amigos de ella? &#191;Y que se va a bajar ah&#237;?<br> &#8212;Porque tengo una bola de cristal pelotudo, hace lo que te digo. Por sus amigos no te preocupes, la yuta de aca me debe varios favores. Hoy les van a caer y vamos a ganar tiempo. Va a quedar desprotegida. No hagan boludeces manejens&#233; con cuidado</p><p>Copiado jefe.</p><p><strong>Evaluaci&#243;n preliminar:</strong> llamada de alto riesgo operacional: confirma que la amenaza contra la persona observada no es aleatoria sino coordinada; existe adem&#225;s la grave menci&#243;n de recursos dentro de la comisar&#237;a que facilitar&#237;an la acci&#243;n. Requiere respuesta inmediata de vigilancia y protecci&#243;n.</p><p><strong>Diario de Olave</strong></p><p>Estamos entre la espada y la pared. De un lado, la polic&#237;a, totalmente ligada al grupo criminal m&#225;s antiguo de la zona: los Ju&#225;rez. Del otro, cuatro delincuentes se&#241;alados como los presuntos responsables del robo a un banco. Y en el medio, yo.</p><p>Hace unos d&#237;as, apenas conseguimos reunirnos con Vega y L&#243;pez &#8212;dada la demanda de nuestra presencia en distintos puntos&#8212; establecimos los siguientes pasos, y por supuesto, sellamos un pacto de silencio hasta saber de qu&#233; se trata todo esto. Le ruego a Dios no tener dentro de los m&#237;os un bot&#243;n. Los dos han demostrado ser leales, casi como hermanos; jam&#225;s me han abandonado. Pero en este punto, a esta altura, todo es posible.</p><p>Lopez y yo pasamos la noche afuera de la mansi&#243;n porque present&#237; que ella iba a irse. No solo las cartas, tambi&#233;n las descripciones que obtuvieron los muchachos sobre la personalidad de quien conocimos como &#8220;la jefa&#8221;. Todos repiten un rasgo &#8220;impredecible&#8221;. Eso me llev&#243; a pensar que en el momento de m&#225;ximo peligro ella har&#237;a algo contrario a protegerse. As&#237; fue. Sab&#237;amos que corr&#237;a peligro, fue una precauci&#243;n que tomamos muy en serio. porque present&#237; que ella iba a irse. Apenas sali&#243; de la mansi&#243;n, la sigui&#243;.</p><p>Lopez ten&#237;a la orden de volver inmediatamente a mi despacho para realizar llamados, o recibirlos si fuera necesario. Por su parte Vega pas&#243; la noche afuera de &#8220;Cicer&#243;n el Var&#243;n&#8221; y ten&#237;a la orden de perseguirlos y observar sus movimientos.</p><p>Julieta subi&#243; al tren en la estaci&#243;n de Ezeiza con una maleta peque&#241;a en la mano. Eran cerca de las 9 de la ma&#241;ana y el and&#233;n estaba lleno de obreros que iban a trabajar a la Capital, mujeres con pa&#241;uelos en la cabeza llevando bolsas de compras, y algunos estudiantes con sus carpetas bajo el brazo. El aire ol&#237;a a tabaco y a mate reci&#233;n cebado, que alguno compart&#237;a antes de que arrancara la formaci&#243;n.</p><p>El vag&#243;n era de esos cl&#225;sicos del Roca: asientos de madera gastados, ventanillas corredizas por donde se colaba el aire fr&#237;o de la ma&#241;ana, y el golpeteo met&#225;lico de las ruedas marcando un ritmo hipn&#243;tico. Un tipo de sombrero y sobretodo le&#237;a Cr&#243;nica: <strong>&#8220;POL&#205;TICA EN GUERRA: ENTRE EL REGRESO DE PER&#211;N Y LA REPRESI&#211;N&#8221;</strong>. El tren traqueteaba fuerte, pero iba ligero. Los r&#225;pidos sol&#237;an tardar unos cuarenta minutos hasta Constituci&#243;n, aunque para Julieta eso parec&#237;a eterno.</p><p>Entre cada sacudida del vag&#243;n y los gritos de los vendedores ambulantes &#8212;pastillas de menta, figuritas, hasta medias de nylon&#8212;, parec&#237;a sentirse observada. Como si cualquiera de esos hombres de saco oscuro pudiera estar sigui&#233;ndola. Y as&#237; era, no estaba tan errada: el que la segu&#237;a era yo.</p><p>Miraba a mi alrededor, tratando de descifrar los rostros, pero no quer&#237;a sacarle los ojos de encima a mi sospechosa. Cerca de las diez de la ma&#241;ana, el tren empez&#243; a frenar. Por la ventanilla se asomaba la mole inmensa de Constituci&#243;n: colectivos echando humo, bocinazos, el bullicio de la ciudad que parec&#237;a tragarse todo.</p><p>El chirrido met&#225;lico anunci&#243; la detenci&#243;n. Julieta respir&#243; hondo, abraz&#243; la maleta contra el pecho y baj&#243; al and&#233;n con la multitud. Yo avanc&#233; detr&#225;s, a los empujones. De pronto, un gordo sali&#243; de la nada y la embisti&#243;. Apenas tuve reflejos para agarrarla del saco y tirarla contra el piso para evitar cualquier da&#241;o que intentara el agresor.</p><p>No llegu&#233; a reaccionar m&#225;s: como un lince, un hombre alto le meti&#243; una patada seca en el pecho al gordo que lo dej&#243; planchado. Reconoc&#237; esa violencia elegante: era Cuervo. Unos metros m&#225;s all&#225;, distingu&#237; la silueta de Cicer&#243;n. Entonces entend&#237;: la ten&#237;an custodiada. Sin enderezarme, me met&#237; entre la gente. Ella ya estaba a salvo&#8230; y yo invisible de nuevo.</p><p>Esper&#233; en el puesto m&#225;s cercano de diarios y observ&#233; que Perotti buscaba a su colaborador secreto&#8230; me buscaba con la mirada. Cuando me di cuenta de eso, vi a Patricio Vega parado al lado de Cicer&#243;n. Sent&#237; un golpe en el est&#243;mago, una consternaci&#243;n profunda.</p><p>Julieta iba caminando entre ambos hombres. Miraba hacia atr&#225;s, hacia donde Cuervo y Palito corr&#237;an detr&#225;s de los agresores. Se detuvo apenas un segundo, se desanud&#243; el pa&#241;uelo del cuello y, a lo lejos, alcanc&#233; a ver c&#243;mo descubr&#237;a una herida.</p><p>Despu&#233;s, todos se perdieron en la multitud. Yo, sin demora, me dirig&#237; a mi despacho. All&#237; me encontr&#233; con L&#243;pez, que termin&#243; de aclarar mis dudas.</p><p>L&#243;pez, al recibir la llamada del informante en la central de telefon&#237;a, tuvo que actuar con rapidez. Sab&#237;a, igual que yo, que no pod&#237;a pedir refuerzos policiales: la zona est&#225; totalmente controlada por los criminales. Decidi&#243; lo m&#225;s sensato, alertar a los nuestros.</p><p>Se dirigi&#243; a toda velocidad al puesto de Vega a alertarlo. Vega cruz&#243; hasta la casa de Marco &#8220;Cicer&#243;n&#8221; Perotti. L&#243;pez le dijo sin rodeos: &#8220;La est&#225;n siguiendo&#8221;. No titubearon. Se subieron al coche y se lanzaron directo a Constituci&#243;n. L&#243;pez se encarg&#243; de pasar el mensaje al resto.</p><p>Esperamos a Vega hasta pasadas las doce y media del mediod&#237;a. Cuando lleg&#243;, repasamos los hechos. Todo segu&#237;a confuso. &#8220;Los dej&#233; en el hospital m&#225;s cercano, nadie pidi&#243; explicaciones. Ella est&#225; bien&#8221;, dijo Vega. Perotti nunca alcanz&#243; a ver a L&#243;pez, pero la identidad de Vega ya qued&#243; vulnerada. De todos modos, se hizo lo correcto, aunque no haya sido &#8220;como deben ser las cosas&#8221;.</p><p>Reordenamos funciones: L&#243;pez tom&#243; el lugar de Vega, y ahora Vega quedar&#225; a cargo de vigilar a los Ju&#225;rez.</p><p>Cayendo la noche, mientras me preparaba para dejar el despacho tras un d&#237;a largo y confuso, me acord&#233; de revisar el buz&#243;n, algo que hab&#237;a olvidado por completo. Ah&#237; encontr&#233; un telegrama. Tuvo que haber llegado temprano, a primera hora de la ma&#241;ana. Dec&#237;a simplemente:</p><p><strong>&#8220;Constituci&#243;n 9:20&#8221;.</strong></p><p>El aviso estaba hecho.</p><p>Si tan solo lo hubiera visto a tiempo&#8230; alguien me advirti&#243;. &#191;Pero qui&#233;n? &#191;Fue ella? &#191;Sabe que la sigo? No puede ser. Me estoy volviendo loco.</p><p>Ahora en mi oficina escribiendo, Stella me visit&#243;, hoy llego tarde. Me dijo que por la ma&#241;ana Rodriguez llam&#243; y que sinti&#243; cierta urgencia. Le dejo el recado de que si tengo novedades lo llame. Le agradec&#237; y ella esboz&#243; una leve sonrisa. Quiz&#225;s le sucedi&#243; algo bueno hoy, seguro mejor que lo que me sucede a mi.</p><p><strong>Diario de Julieta &#8211; 16 de Febrero de 1973</strong></p><p>Volver con la frente marchita&#8230; a caminar las calles de mi barrio. Mi ventana vieja da al callej&#243;n m&#225;s escondido de Buenos Aires. Hay una oscuridad rom&#225;ntica en el olor a humedad y en las grietas de la pared que me recuerdan que brillar es solo por momentos. Que soy as&#237;. Soy esta luna sobre el adoqu&#237;n, esta cortina maltrecha pero bordada de flores.</p><p>Me niego a la tristeza, aunque la siento. Sufro a Esteban, pero me niego a bajar la frente por el amor de un hombre que no sabe amar.</p><p>Salgo por la noche aunque mi vida est&#233; en riesgo. Que nadie me juzgue por ser la primera en salir a caminar las calles de la locura. Ya habr&#225; tiempo para los afectos. Ahora es tiempo de desbordes, del desahogo.</p><p>Al llegar de mi yireo el tel&#233;fono suena y suena y suena. El chillido es insoportable&#8230; Se elevan mis palpitos pero no fallo en mi decisi&#243;n, no esta vez.</p><p>Ni&#241;o confiado, demasiado confiado de pretender tenerme como un barquito delicado dentro de un frasco del que no puedo salir sin antes romperme. &#161;Como si no supiera de d&#243;nde vengo! Qu&#233; audacia.</p><p>Yo se encontrar sexo, placer y muchas cosas mas, en cualquier hombre, cualquier madrugada. Me pregunto por qu&#233; los hombres que quieren aprisionar a una, piensan que ser&#237;a tan dif&#237;cil encontrar un buen clavo para sacar a otro.</p><p>Yo me niego al grito popular de lo que debemos ser las mujeres, yo soy pasi&#243;n y oscuridad. L&#225;grimas y amor, llanto y canci&#243;n.</p><p>Es hora de regresar con mis muchachos que saben que regres&#233; y se que en mis andanzas, escondidos me cuidan. Ahora todo est&#225; listo para seguir, para planificar c&#243;mo vencer a esas lacras. Para olvidar a Esteban, para regresar a mi.</p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://latinajelanovela.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe&quot;,&quot;language&quot;:&quot;en&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">Thanks for reading Latinaje's Substack! Subscribe for free to receive new posts and support my work.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Type your email&#8230;" tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Subscribe"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 6: “MALA SUERTE”]]></title><description><![CDATA[Nada me hace m&#225;s feliz que saber de ti.]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-6-mala-suerte</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-6-mala-suerte</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Fri, 20 Feb 2026 12:58:48 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><em>Nada me hace m&#225;s feliz que saber de ti.</em></p><p><em>Y c&#243;mo se te ocurre reprocharme no haberte detenido, si yo te conozco mejor que nadie. Nunca ha existido nada que te frene, y ese destino yo lo acept&#233; desde la primera vez que nos miramos de frente y te quise como a una hermana. Te extra&#241;o much&#237;simo.</em></p><p><em>Acept&#233; tu decisi&#243;n porque aquella vez  que miraste a ese muchachito. No fue teatro, ni pose, ni de esas trampas tuyas: fue genuino. Admito que a pesar de aquello, no cre&#237; que &#233;l pudiera comprender un alma como la tuya, eso se le notaba a kil&#243;metros. Y aqu&#237; estoy leyendote con el coraz&#243;n hecho un nudo porque no puedo acompa&#241;arte en este dolor tuyo. Y yo s&#233; que puedes y puedes con todo, pero quisiera estarte acariciando el cabello hasta verte dormir.</em></p><p><em>Mam&#225; pregunta por vos y es tan divertido! se pone a gritar como una loca: &#8220;&#161;Que se vuelva pa&#8217; la casa, que se vuelva ya!&#8221;. Y no puedo evitar reirme, pero siento igual.</em></p><p><em>Ahora dime, &#191;de d&#243;nde sacaste el dinero que enviaste para pagar la deuda del teatro? Si fue de ese ricach&#243;n, bueno, vaya y pase. Pero si fueron tus ahorros, te juro por la Virgen que los entierro hasta que vuelvas. Que atrevimiento el tuyo irte por tanto tiempo de nuestro lado y antes que una carta mandar dinero, maldita!</em></p><p><em>Hablale al pobre Palito, hermana, hazme ese favor que ese hombre sufre. Es una bala perdida sin vos, anda bebiendo todo el d&#237;a y me dicen que ha estado haciendo estupideces. Su madre todav&#237;a aparece con pan casero para ti, cada d&#237;a se le olvidan m&#225;s las cosas a la pobre, eso tambi&#233;n lo tiene triste. Todos te extra&#241;amos. Pero nadie te extra&#241;a como yo&#8230; bueno, quiz&#225;s haya alguien m&#225;s, pero de eso no voy a hablarte porque me lo has prohibido.</em></p><p><em>Dime, &#191;c&#243;mo te rescato? Te pienso en esa casa enorme, rodeada de lujos, y me da por imaginarte llorando sola. Y s&#233; que aunque fuera cierto, nunca me lo confesar&#237;as. Yo s&#237; te confieso que a veces lloro en las noches, de pura falta tuya. Leer tus cartas me ha dado esperanza y por favor no te atrevas a molestarte conmigo por sentir que pronto vas a abandonar esa jaula de oro.</em></p><p><em>La cana anda merodeando, preguntando por vos. Yo les dije que se dejen de joder, que cuanto m&#225;s quieran conocerte, m&#225;s se van a obsesionar. Ya les solt&#233; que no eres m&#225;s que una cantante de antros, que escribes versos raros y que est&#225;s medio loca.</em></p><p><em>Mi coraz&#243;n y el tuyo est&#225;n atados para siempre.</em></p><p><em>No dejes de escribirme. Pero un d&#237;a, mujer, ll&#225;mame&#8230; que necesito escuchar tu voz.</em></p><p><em>Te ama,</em></p><p><em>Tu flaca</em></p></blockquote><p><em>20 de Diciembre de 1972</em></p><p><strong>Notas de campo &#8211; Investigaci&#243;n a cargo de Fabricio L&#243;pez<br>Partido de Ezeiza &#8211; Localidad de Canning</strong></p><ul><li><p><strong>Fecha / Hora:</strong> 20 de Diciembre de 1972, 16:30 hs</p></li><li><p><strong>Sujeto observado:</strong> Julieta [alias &#8220;La Jefa&#8221;]<br><br></p></li></ul><p><strong>Hechos constatados:</strong></p><ol><li><p>A las <strong>14:00 aprox.</strong>, Julieta abandona la mansi&#243;n Walsh conduciendo un <strong>Ford Fairlane blanco</strong>, sin compa&#241;&#237;a.</p></li><li><p>14:18 Llega a la <strong>oficina postal de Ezeiza</strong>, donde permanece en el interior durante varios  minutos. El veh&#237;culo queda estacionado en la v&#237;a p&#250;blica.</p></li><li><p>14:26 Mientras el autom&#243;vil se encuentra detenido, un <strong>hombre no identificado</strong> (camisa negra, pantal&#243;n marr&#243;n, 1,70 mts aprox, delgado) deposita un peque&#241;o papel por la ventanilla, la cual permanec&#237;a levemente abierta. La acci&#243;n resulta <strong>sospechosa</strong>. Se intent&#243; aproximaci&#243;n al sujeto, pero se desisti&#243; de interceptar con el fin de no entorpecer la observaci&#243;n de los siguientes acontecimientos.</p></li><li><p>14:31 Julieta regresa al veh&#237;culo, lee el papel y manifiesta <strong>gesto de preocupaci&#243;n evidente</strong>. Inmediatamente realiza un paneo visual de la zona y arranca el autom&#243;vil en estado de nerviosismo. La secuencia no sugiere un intercambio de mensajes sino una <strong>advertencia</strong> mediante nota manuscrita. Por mi experiencia, sugiero que Julieta fue sorprendida por una posible noticia importante, o <strong>amenazada</strong>.</p></li><li><p>14:35 Tras avanzar unas dos cuadras, detiene la marcha frente a un <strong>tel&#233;fono p&#250;blico</strong> en una zona concurrida.</p></li><li><p>Realiza un <strong>llamado telef&#243;nico a las 14:40 hs.</strong>, de breve duraci&#243;n (no se logra precisar destinatario).</p></li><li><p>Finalizado el llamado, retoma el veh&#237;culo y regresa a la <strong>mansi&#243;n Walsh</strong>, donde ingresa a las <strong>15:09 hs.</strong></p></li><li><p><strong>15:45 Al no observar movimiento fuera de la mansi&#243;n regreso al tel&#233;fono m&#225;s cercano. Comunicaci&#243;n con Olave. </strong>El informante 7 ya estableci&#243; comunicaci&#243;n con Olave , mensaje recibido. - Una mujer llama entre las 14:40 y 14:41 hs y dice &#8220;me persiguen, soy yo. Llamo en 20 o 25 sino, busquenme.&#8221; El emisor colg&#243;. Dejamos un puente abierto con el local &#8220;Cicer&#243;n el var&#243;n&#8221; y se logr&#243; oir un ruido en el tubo seguido de &#8220;hola!&#8221; con voz de hombre.</p></li><li><p>15:55 Regreso a la mansi&#243;n.<strong><br><br></strong></p></li></ol><p><em>20 de Diciembre de 1972</em></p><p><strong>Investigaci&#243;n de campo por Patricio Vega, colaborador en la causa &#8220;La banda de los 4&#8221;.</strong></p><ul><li><p>14:44 hs Marco Perotti sale energ&#233;ticamente de la licorer&#237;a &#8220;Cicer&#243;n el var&#243;n&#8221; con particular prisa. Su madre sale hasta la puerta y lo observa irse con un gesto de intranquilidad y se dirige al tel&#233;fono del local. Voy tras Ciceron.</p></li><li><p>15:00 hs. Bar &#8220;Don Tulio&#8221; Cicer&#243;n y Palito se encuentran juntos en &#8220;Don Tulio&#8221;. Apoyados en el mostrador justo al lado del tel&#233;fono.</p></li><li><p>15:10 El tel&#233;fono suena, Ciceron contesta. No puedo ver sus caras.</p></li><li><p>15:30 Palito y Cicer&#243;n siguen en &#8220;Don Tulio&#8221; no hay comportamiento irregular.</p></li><li><p>16:45 Ambos siguen el &#8220;Don Tulio&#8221; llega el tercer integrante &#8220;Cuervo&#8221;. Los tres se sientan afuera y beben unas cervezas.</p></li><li><p>20:00 hs Los 3 hombres se saludan y se van de &#8220;Don Tulio&#8221;. Sigo a Marco &#8220;Cicer&#243;n&#8221; hasta su casa.</p></li><li><p>20:05 ingresa por la puerta de la Licorer&#237;a. Cierra la persiana. Fin del movimiento.</p></li></ul><p><strong>Diario de Julieta</strong></p><p>Sin decir ni hola esta tarde Esteban lleg&#243; y dijo &#8220;Me dijo Don Feliciano que saliste&#8221; me respondi&#243;. &#8220;Si fui a dejar una carta para mi hermana, &#191;te molesta?&#8221; &#8220;No, pero me gustar&#237;a que me avises, que permitas que alguien te acompa&#241;e&#8221; y comenz&#243; todo eso de que Y ah&#237; arranc&#243; con todo eso de &#8220;tenemos personal de seguridad, tenemos empleados que pueden llevar las cartas por vos tambi&#233;n, bla, bla&#8230;&#8221;.</p><p>La falta del saludo, de un gesto, me molest&#243; tanto que pude ver en &#233;l ese deseo de tenerme encerrada en esta casa como si fuera una luci&#233;rnaga atrapada en un frasco, contemplada hasta que se apaga. As&#237;, con bronca, le solt&#233;:<br> &#8212;&#8220;&#191;Tambi&#233;n enviar&#237;as un empleado a visitar a mi madre por m&#237;? Porque voy a ir a verla.&#8221;<br> &#8212;&#8220;No, pero alguien te llevar&#225; hasta all&#225;&#8230; o tambi&#233;n podr&#237;amos traerla para que nos visite.&#8221;</p><p>De inmediato dej&#233; de contestar. Ya s&#233; que es como caminar en c&#237;rculos. Me par&#233; y sal&#237; al balc&#243;n a fumar.</p><p>La luna est&#225; preciosa. Nunca vi una luna tan grande como la que se ve desde este balc&#243;n inmenso. El dinero compra tambi&#233;n estas cosas. Esta vista tiene una belleza incalculable&#8230; o quiz&#225; calculable. Pero es triste.</p><p>Me pregunto c&#243;mo se sentir&#225; un lugar as&#237; construido por m&#237; misma. Creo que no podr&#237;a ser tan grande; me recuerda a mi infancia: habitaciones enormes que hacen m&#225;s evidente la soledad.</p><p>Cuando parece que lo tengo todo &#8212;protecci&#243;n, paz, amor, dinero&#8212; es cuando m&#225;s ganas siento de correr a mi peque&#241;a habitaci&#243;n, donde podr&#237;an encontrarme f&#225;cilmente.</p><p>No estoy segura de que deba tener esta conversaci&#243;n con Esteban. &#201;l sabe de d&#243;nde vengo, sabe lo que sucedi&#243;, pero sospecho que ha empezado a perder aquello que sent&#237; que lo hac&#237;a distinto. Esa empat&#237;a, esa conexi&#243;n. Ahora vive ensimismado.</p><p>S&#233; que es grave lo que pasa porque nunca hab&#237;amos tenido que usar los protocolos que hace tanto tiempo creamos con los pibes. Sab&#237;amos que Peter era capaz de buscar venganza y Cicer&#243;n lo dijo tantas veces. Sent&#237; una profunda calidez cuando esta tarde escuch&#233; su voz, algo que no he podido sentir con nadie m&#225;s.</p><p>Esteban no puede saber lo que sucedi&#243; hoy. Va a intentar hacer algo, me va a insistir en quedarme encerrada en este lugar&#8230; y yo no puedo m&#225;s.</p><p><strong>Diario de Julieta &#8211; 21 de diciembre de 1972</strong></p><p>Yo era muy joven, pero Alonso Juarez vio algo en m&#237;, lo s&#233;. Sab&#237;a que necesitaba a alguien como yo: por mi educaci&#243;n, por mi capacidad de estrategia, porque pod&#237;a servirle.</p><p>Al principio era tan ilusa que los admiraba. El Clan Ju&#225;rez me parec&#237;a una familia perfecta, donde todo estaba en su sitio. Las &#250;nicas dos mujeres Ju&#225;rez se ve&#237;an, en mi opini&#243;n, expertas, sabias, con un aplomo que yo a&#250;n no ten&#237;a.</p><p>Recuerdo la primera vez que Alonso Ju&#225;rez me pregunt&#243; qu&#233; pensaba sobre un asunto. Me explay&#233; con entusiasmo, y comprend&#237; enseguida que fue &#233;l quien le pidi&#243; a Peter que me reclutara. Yo lo tom&#233; como la puerta a un futuro brillante.</p><p>Peter, en cambio, era distinto. El m&#225;s joven, inmaduro, y ya corrompido. La distancia de edad con su hermano mayor &#8212;no menos de nueve a&#241;os&#8212; lo hac&#237;a desentonar demasiado dentro de esa familia. Y yo lo ve&#237;a. Trat&#233; de ser su amiga, pero con el tiempo todo cambi&#243;. Peter empez&#243; a verme como competencia. Ya no me ped&#237;a que opinara, ni que pensara, sino que me empujaba a trabajos donde lo &#250;nico que val&#237;a era mi atractivo f&#237;sico. Mis tareas dejaron de ser estrat&#233;gicas y se volvieron peligrosas: atraer, distraer, arriesgarme. Me convert&#237;, a sus ojos, en un anzuelo y esos celos de &#233;l hacia m&#237; me dec&#237;an a gritos que &#233;l deseaba que me hicieran algo, algo de esas cosas horribles que algunos hombres est&#225;n dispuestos a hacer.</p><p>Ah&#237; entend&#237; qui&#233;n era de verdad. Y tambi&#233;n entend&#237; lo que yo no estaba dispuesta a ser, ni por mucho ni por much&#237;simo dinero. Mi retirada de la organizaci&#243;n les molest&#243; a todos, pero a Peter m&#225;s que a nadie. &#201;l siempre quiso borrarme de todos lados.</p><p>Parad&#243;jico: fue &#233;l quien me hizo creer en mi propio potencial. Y claro, si alguien con m&#225;s poder, con apellido, parte de una organizaci&#243;n importante, con contactos, decide limpiarme de los negocios&#8230; es porque algo teme. El problema es mi potencial. Y yo se lo mostr&#233; en su m&#225;ximo esplendor aquel d&#237;a.</p><p>Lo del banco no fue obra de los Ju&#225;rez, fue un plan que yo misma hab&#237;a ideado y que Peter, con los est&#250;pidos de sus amigos, pretend&#237;a ejecutar como si fuera suyo. Por supuesto que me enter&#233;. Y s&#237;, estuve mal. Deb&#237; controlar mi ira. Pero Palito decidi&#243; apoyarme y Cuervo, como siempre, estuvo a mi lado. Cicer&#243;n no lo aprobaba, pero jam&#225;s me dejar&#237;a sola.</p><p>Palito lo dijo claro: ese plan era m&#237;o, y deb&#237;amos hacerlo.</p><p>Nueve meses me llev&#243; el estudio de cada paso. Nueve meses para que el nene bobo de una familia bien parada quisiera arrebat&#225;rmelo. No cre&#237; que el resto de los Ju&#225;rez fueran a bancar semejante estupidez de Peter. Pens&#233;, muy mal de mi parte, que eran gente de negocios, que sab&#237;an reconocer los hechos como eran. Jam&#225;s pens&#233; que, por culpa de su capricho, iba a tener a todo un clan en mi contra.</p><p><strong>Diario de Olave &#8211; 21 de diciembre de 1972</strong></p><p>Mientras Lopez me llamaba sobresaltado por lo sucedido con Julieta, me enter&#233; que soltaron a Pedro Ju&#225;rez y las cosas empezaron a cobrar sentido. Dicen que sus v&#237;nculos con militares y comisarios de la Federal lo blindan, que nadie se atreve a sostenerle una causa m&#225;s de dos d&#237;as. Corrupci&#243;n de arriba para abajo, esa es la verdad.</p><p>Me siento consternado. No logro ordenar la cabeza. No s&#233; si es rabia o desilusi&#243;n, pero todo se mezcla. Es la misma podredumbre de siempre: negocios, favores, uniformes manchados. Y yo, un idiota escribiendo en este cuaderno, como si la tinta pudiera con los pactos que se hacen en la sombra.</p><p>Lo peor no es que Ju&#225;rez est&#233; libre; lo peor es que ese es, sin dudas, el motivo del miedo con el que se la vio actuar a Julieta. S&#237;, recibi&#243; una amenaza, de eso no tengo dudas. Necesito saber qu&#233; dice, descubrirlo. L&#243;pez me asegur&#243; que la vio con un gesto de &#8220;miedo verdadero&#8221;, miedo que no sabe disfrazar.</p><p>Me pregunto si todo esto no es un juego mayor, donde yo tambi&#233;n soy una pieza descartable. Si la banda, si ella, entienden mejor que yo c&#243;mo moverse entre estas aguas turbias.</p><p>No sabr&#237;a explicar esta sensaci&#243;n, pero hay algo que se me est&#225; escapando y presiento que est&#225; justo delante de mis narices. Hasta hoy no la he visto, no la conozco realmente. No puedo imaginar esos gestos de los que me habla L&#243;pez. No me siento tranquilo estando lejos, por lo tanto emprender&#233; viaje hasta la zona de su residencia. Siento nervios: hay algo en ella que me impulsa a acercarme.</p><p>No he dado aviso policial de lo sucedido y le ped&#237; a mis informantes que mantengamos esta informaci&#243;n en privado. Me est&#225;n poniendo a prueba. Voy a seguir el juego. La protecci&#243;n tendremos que brindarla entre nosotros y esos tres.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 5: “CICERÓN EL VARÓN” ]]></title><description><![CDATA[(14 de Octubre de 1967 - Diario de Julieta)]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-5-ciceron-el-varon</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-5-ciceron-el-varon</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Fri, 20 Feb 2026 12:57:44 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>(14 de Octubre de 1967 - Diario de Julieta)</strong></p><p>Nunca lo vi as&#237; a Cicer&#243;n, con esa cara de desilusi&#243;n. Entr&#243; a casa, le dio un beso en la frente a mam&#225; (igualito a como hace con la suya), agarr&#243; el mate, se apoy&#243; en la mesada y me mir&#243; fijo. Cruzado de brazos, serio, suspirando fuerte&#8230; uff, me mat&#243;.</p><p>Marco es un hombre que amo. Lo am&#233; desde el primer d&#237;a y nos convertimos en familia. Con Pablo y con &#233;l me siento en familia, me siento bien, feliz, como que el mundo se arregla un poquito. Pero claro, ninguno de los dos me banca a ning&#250;n tipo. Palito empieza a putear al pobre que se me cruce y me rompe la paciencia. Y Cicer&#243;n&#8230; nada, no dice ni una palabra, pero con esos gestos me dice todo. Y yo me pregunto, &#191;por qu&#233; no habla? &#191;por qu&#233; no larga lo que piensa? A veces me agarra unas ganas tremendas de que se anime. Pero despu&#233;s pienso&#8230; &#191;y si lo dice? &#191;qu&#233; hago yo con eso?</p><p>De un solo golpe se abri&#243; la puerta y entr&#243; como un hurac&#225;n Palito. Ten&#237;a la cara desfigurada de la bronca&#8230; &#161;un odio! Iv&#225;n estaba tranquilo, sentado en una silla del comedor, apoyado contra el espaldar, muy serio. Pienso que el hecho de que no se haya ido, de que se quede ah&#237; dispuesto a bancarse la intervenci&#243;n de todos, siendo el salvador, es una muestra de que busca algo. Quiz&#225;s amigos&#8230; quiz&#225;s ser parte de una familia.</p><p>Siempre que Pablo llega es lo mismo: gritos hasta que alguien lo calma. Estaba enajenado, s&#243;lo quer&#237;a matar a Luciano. Y claro, todav&#237;a no conf&#237;an en Iv&#225;n.</p><p>Otra vez pasamos horas y horas repasando los hechos. Les contamos todo. Iv&#225;n s&#243;lo hablaba si le preguntaban algo. Pablo se fastidiaba conmigo, que c&#243;mo se me ocurri&#243;, que bla bla&#8230; Hasta le pidi&#243; a su primo, el Tanito, que se asegurara de que el infeliz de Luciano no estuviera m&#225;s en el barrio. Por suerte no lo encontraron.</p><p>Marco fumaba m&#225;s de lo normal. Al fin se anim&#243; y le pregunt&#243; a Iv&#225;n:<br> &#8212;&#191;C&#243;mo te dicen?<br> &#8212;Cuervo &#8212;respondi&#243;.</p><p>Salieron a fumar un cigarro a la vereda y no supe nada m&#225;s. Pero de alguna manera eso me tranquiliz&#243;. Un rato despu&#233;s sali&#243; Palito.</p><p>Voy a pedirles que recibamos a Iv&#225;n en nuestro grupo. Van a decir que s&#237;. Y si no&#8230; los voy a convencer.</p><p><strong>Expediente Miguel Olave &#8220;La banda de los 4&#8221;</strong></p><p><em>Sujeto: Marco Perotti</em></p><p><em>Alias conocidos: &#8220;Cicer&#243;n&#8221;</em></p><p><em>Edad: 33 a&#241;os</em></p><ul><li><p>Figura como propietario de una peque&#241;a f&#225;brica de licores en Barracas heredada de su padre.</p></li><li><p>Vicente Perotti, su padre, arrestado en 1962 por lavado de dinero; cumpli&#243; 6 a&#241;os de condena en Devoto. Falleci&#243; en 1969, un a&#241;o despu&#233;s de salir, a causa de una enfermedad.</p></li><li><p>Marco mantiene bajo perfil, raramente se lo ve en bares.</p></li><li><p>L&#243;pez apunta a que maneja v&#237;nculos con el contrabando de alcohol y veh&#237;culos sustra&#237;dos. Sin pruebas.</p></li><li><p>La polic&#237;a sospecha que en el galp&#243;n de la licorera se realizan reuniones, pero no existen pruebas para ingresar.</p></li></ul><p><strong>Investigaci&#243;n de campo por Patricio Vega, colaborador en la causa &#8220;La banda de los 4&#8221;.</strong></p><p><em>Expediente &#8211; Marco &#8220;Cicer&#243;n&#8221; Perotti<br>Edad: 35 a&#241;os</em></p><p><strong>Antecedentes familiares</strong></p><ul><li><p>Hijo de inmigrantes italianos. Bautizado Marco por su madre y apodado &#8220;Cicer&#243;n&#8221; por su abuela, en alusi&#243;n al fil&#243;sofo romano, debido a su car&#225;cter persuasivo, gusto por la oratoria y afici&#243;n a la poes&#237;a (seg&#250;n empleados de la f&#225;brica).</p></li><li><p>Su padre, Juan Perotti, fue detenido y condenado tras descubrirse una estafa millonaria contra una entidad bancaria. Con el dinero obtenido construy&#243; una peque&#241;a f&#225;brica de licores, registrada bajo el nombre &#8220;Cicer&#243;n El Var&#243;n&#8221;, en referencia al apodo de su hijo.</p></li><li><p>Tras la reciente muerte del padre, Marco hered&#243; la f&#225;brica junto a su madre, Vittoria (60).<br><br></p></li></ul><p><strong>Situaci&#243;n legal y comercial</strong></p><ul><li><p>La f&#225;brica figura con todas las habilitaciones y obligaciones fiscales al d&#237;a.</p></li><li><p>No existen sanciones administrativas ni observaciones que permitan establecer v&#237;nculos directos entre Marco Perotti y actividades criminales.</p></li><li><p>En los registros laborales y comerciales, la f&#225;brica aparece en regla.<br><br></p></li></ul><p><strong>Sospechas policiales</strong></p><ul><li><p>Existen versiones que se&#241;alan a la f&#225;brica como presunta fachada para operaciones de tr&#225;fico de alcohol y organizaci&#243;n de reuniones clandestinas.</p></li><li><p>Pese a las sospechas, la polic&#237;a carece de pruebas documentales o testimoniales que lo vinculen formalmente a dichas actividades.</p></li><li><p>No se registran ingresos de fuerzas de seguridad al establecimiento.<br><br></p></li></ul><p><strong>Observaciones</strong></p><ul><li><p>Conversaciones informales con empleados de la f&#225;brica y de la tienda de licores: no se detectan referencias directas a v&#237;nculos criminales, m&#225;s all&#225; de la condena previa de su padre.</p></li><li><p>El ambiente laboral se describe como ameno y sin irregularidades visibles.<br><br></p></li></ul><p><strong>Residencia</strong></p><ul><li><p>Marco Perotti reside en una propiedad contigua a la f&#225;brica de licores, junto a su madre, Vittoria (60), y su hermana menor, Francesca Perotti (18).<br><br></p></li></ul><p><strong>Vinculaci&#243;n con &#8220;La banda de los 4&#8221;</strong></p><p>Marco conoci&#243; a Julieta cuando &#233;l ten&#237;a 23 y ella 20, el mismo d&#237;a que conoci&#243; a Palito con 18. Seg&#250;n la informaci&#243;n recopilada se conocieron en una carrera de caballos en el Hip&#243;dromo de Palermo donde tienen un extenso registro de apuestas.</p><p>A Michel Bonillo se la vio frecuentando la licorer&#237;a en varias ocasiones sent&#225;ndose a tomar el t&#233; junto a Vittoria Perotti lo que indica cercan&#237;a entre el c&#237;rculo.</p><p><strong>Diario de Olave - 12 de Diciembre de 1972</strong></p><p>Temprano por la ma&#241;ana mientras le&#237;a el informe de Vega sobre Marco Perotti recib&#237; una llamada de Lopez. Finalmente Julieta sali&#243; de la mansi&#243;n Walsh. Se dirigi&#243; hasta la oficina postal de Ezeiza al lado del Ferrocarril Roca y se la vi&#243; ingresar. Lopez logr&#243; interceptar la carta. Mejor dicho las cartas.</p><p>Me llam&#243; la atenci&#243;n que en el sobre hab&#237;a 3 cartas que redact&#243; en distintos momentos y ahora decidi&#243; enviar ahora.</p><blockquote><p>Querida amiga, hermana de mi alma:</p><p>Te escribo desde esta casona inmensa en la que vivo con Esteban.</p><p>Los d&#237;as son tranquilos y silenciosos; Esteban trabaja de sol a sol y yo lo espero aqu&#237; bebiendo alg&#250;n champagne muy caro y cuchicheando con Gloria, la mucama. Ahora soy como esas se&#241;oras que juramos no ser jam&#225;s.</p><p>A veces me pregunto si mi esp&#237;ritu ind&#243;mito lograr&#225; acallar las voces que a&#250;n me llaman a la vida desbordada que supe llevar. Por suerte te tengo a vos y a mis novelas. &#191;Has le&#237;do Boquitas Pintadas?</p><p>Todav&#237;a me reprocho que no me detuvieras cuando te anunci&#233; que me casar&#237;a, pero aqu&#237; estoy. Escribi&#233;ndote como un personaje parido de una novela de Jane Austin.</p><p>Esteban quer&#237;a que fu&#233;ramos a Venecia de luna de miel, pero me da fiaca viajar tanto y me gusta mi pa&#237;s. Asi que fuimos a Mendoza. &#191;Porque jam&#225;s se nos ocurri&#243; recorrer el pa&#237;s juntas? Bebimos mucho vino e hicimos el amor como Dios manda.</p><p>Ya s&#233; lo que te pregunt&#225;s: si lo amo.</p><p>Creo que s&#237;, porque &#233;l no me juzga, aun conociendo mi naturaleza.</p><p>Me dejo proteger, porque s&#233; que eso lo hace sentirse necesario, aunque en el fondo presiente que es un papel que represento y se deja llevar.</p><p>Cuando lo observo a la distancia me parece un sue&#241;o: que un hombre as&#237; pueda tener tanta devoci&#243;n por alguien como yo, quiz&#225;s &#233;l tambi&#233;n estaba aburrido de esta monoton&#237;a a la que me invit&#243; y yo como una boba acepte. El no ignora que yo estaba buscando un escape. Trato de averiguar que buscaba el.</p><p>Se mantiene confiado y me deja ser, pero quisiera ver si mantiene ese perfil cuando empiece a salir de esta mansi&#243;n para volver a encontrarte a vos y a las chicas del teatro.</p><p>Por ahora, descanso en la seda de estas sabanas.</p><p>Es indebido confes&#225;rtelo. Pero sos mi hermana y por eso lo hago: pienso con frecuencia en Cicer&#243;n, se que lo sabes, y <strong>deseo que no le suceda nada malo</strong>. Hasta rec&#233; por &#233;l, me sent&#237; una tonta.</p><p>Extra&#241;o su manera de mirarme en silencio, como si quisiera decirme lo que callaba. A veces cuando miro a Esteban su cara se desvanece lentamente y ahora es Marco, haciendo alguna cosa en alguna esquina de la casa. Pero vuelvo r&#225;pidamente de mi fantas&#237;a, porque de verdad. Ellos no se parecen en nada. Hermana &#191;crees que no se amar? Yo creo que es eso.</p><p>Elena, te ruego que al responder no lo nombres ni me informes de su vida; intento dejarlo atr&#225;s y no soportar&#237;a enterarme ninguna cosa que me ponga triste.</p><p>Permit&#237;me este esfuerzo, aunque s&#233; que no me cre&#233;s capaz de resistir siempre en esta quietud quiz&#225;s te sorprenda.</p><p>&#161;Ahora te toca! Contame algo que me emocione &#191;Te has enamorado desde que me fui?</p><p>&#191;Qu&#233; fue del pianista aquel que conociste?</p><p>A prop&#243;sito: Esteban mand&#243; colocar un piano en la sala, blanco, con detalles dorados, casi como si lo hubieran pintado con oro.</p><p>Se nota que es costoso.</p><p>Yo fing&#237; estar encantada, y aunque quisiera que as&#237; fuera no hace m&#225;s que recordarme esas tortuosas lecciones de piano que el amargado que se hac&#237;a llamar mi padre me obligaba a recibir. Igual lo toco. Ignora mi locura.</p><p>Te extra&#241;o cada d&#237;a.</p><p>Escribime pronto, hermana querida.</p><p>Con todo mi cari&#241;o,</p><p>Tu hermana</p><p>Flaquita:</p><p>Te extra&#241;o mucho. Sabes que entre las pocas cosas que me traje de la casa estaban mis diarios.</p><p>Revisando encontr&#233; nuestros mensajes de chicas, nuestros dibujos. Tengo una carta que le escribiste al vecino que te gustaba y no me dejaste que se la entregara &#191;por que no me lo permitiste? seguro escuchaste el rumor de que es un pintor reconocido en Europa. Imaginate! pudo haberte pintado hermosa cantando o desnuda jaja.</p><p>Leyendo mis diarios me pregunt&#233; qu&#233; hago aqu&#237; si mi vida era tan emocionante. Ah, ya record&#233;, estoy aqu&#237; porque<strong> logr&#233; que mi vida emocionante se vuelva peligrosa</strong>.</p><p>Por un momento pens&#233; que ser&#237;a emocionante estar tranquila y a salvo, pens&#233; que haberme enamorado al fin resolver&#237;a mis deseos de ser lo que estoy destinada a ser.</p><p>Esteban cada d&#237;a trabaja m&#225;s y est&#225; abstra&#237;do en cosas &#8220;importantes&#8221; y &#250;ltimamente me aburro mas y mas. Leo much&#237;simo y  aprend&#237; a tocar mejor el piano y ahora estoy escribiendo&#8230; poemas, canciones, historias. La pr&#243;xima vez te enviar&#233; algo que haya escrito.</p><p>Algo cambi&#243; el otro d&#237;a que pasaba el d&#237;a en la piscina. Lleg&#243; a casa con personas importantes y yo disfrutaba del agua y Gloria hab&#237;a hecho un gran esfuerzo por poner el winco fuera para que escuchara un poco de Celia para darle vida a ese silencio. Esteban lleg&#243; y me vio con ese peque&#241;o traje de ba&#241;o jugando y cantando en el agua, feliz. Entonces me mir&#243; con tanta desaprobaci&#243;n que me sent&#237; profundamente avergonzada, como si yo tuviera una maldita bola de cristal para saber que el viene con esos viejos amargados, que por cierto sonrieron al verme. Me sent&#237; obligada a irme a la habitaci&#243;n.</p><p>M&#225;s tarde cuando entr&#243; le pregunt&#233; &#8220;esta es mi casa?&#8221; en un tono que jam&#225;s escuch&#243; de mi. Primero jug&#243; a no entender. &#8220;claro que es tu casa&#8221; me enfurec&#237; tanto y le dije que si volv&#237;a a hacerme sentir de esa manera me ir&#237;a y me dijo &#8220;soy una persona importante y mi mujer tiene que estar a la altura&#8221;. &#191;Podes creer?</p><p>Hermana, ya no lo amo. O quiz&#225;s lo amo, pero no quiero amarlo.</p><p>Necesito pensar.</p><p>De todas formas, no te preocupes, estar&#233; bien. Te amo</p><p>Elena:</p><p>Hermana, los d&#237;as han estado mucho mejor. Esteban me pidi&#243; disculpas por actuar de manera inadecuada aquel d&#237;a. Y yo lo disculpe, aunque no creo que entienda bien qu&#233; es lo que le sucede, en cambio yo lo entiendo a la perfecci&#243;n.</p><p>Es ese estupido comportamiento de los hombres que se enamoran de una mujer que es libre, interesante, salvaje&#8230;  y resulta que despu&#233;s quieren que seas diferente. Que abandones toda tu naturaleza, la misma por la que supuestamente cayeron rendidos y todo lo que supieron halagar. Ya no es divertido, ahora tienen que matar ese fuego, encadenar al drag&#243;n, domar al le&#243;n. &#191;No crees que es verdaderamente retorcido?</p><p>Es un patr&#243;n, un molde. Un esquema al que casi todos responden. Me pregunto d&#243;nde est&#225;n los hombres originales, con personalidad e &#237;mpetu. Los hombres como Marco, no se&#8230; aveces creo que hasta el podr&#237;a convertirse en un opresor, aunque jamas podria imaginarmelo juzgandome. Siempre sonr&#237;e cuando hago locuras, cuando me quito la ropa y me meto a la piscina de su casa. Cuando corto los vestidos que me cose mam&#225;. &#191;Crees que Ciceron me juzgar&#237;a si no me quisiera tanto?</p><p>Lo que voy a decir ahora, no condice en nada con todo lo que te dije anteriormente.</p><p>Voy a darle una oportunidad a Esteban&#8230;</p><p>Ir&#233; a visitarte pronto, lo prometo.</p></blockquote><p>Aqu&#237;: &#8220;deseo que no le pase nada malo&#8221; es mi primer pista. Ya no tengo dudas de la participaci&#243;n de Marco en el robo del banco. &#8220;logr&#233; que mi vida emocionante se vuelva peligrosa.&#8221; Es la que confirma todas las sospechas. Es evidente, aunque no son pruebas, tengo a dos involucrados. No me quedar&#233; con las cartas, las fotografiar&#233; y las pondremos de nuevo en circulaci&#243;n para no levantar sospechas.</p><p>Obtuve lo que buscaba, si, pistas. Pero siento que obtuve un poco m&#225;s que eso.</p><p>De repente me siento envuelto en una novela, sus palabras me atrapan. Me hacen pensar en todo lo que una mujer ve, siente y piensa. Mientras nosotros, los hombres, armamos el mundo, o esa es la mentira que nos han dicho. Y la que me digo cada vez que pienso en lo mucho que perd&#237; por intentar ser un hombre importante, envuelto en la misma trampa que Esteban, en el mismo vicio.</p><p>Un hombre importante, si. Pero no el mejor hombre, ni un buen marido, mucho menos un gran padre y lo s&#233;. Por eso las decisiones de Stella sobre buscar en otros lados lo que siempre escase&#243;, o el hecho de dedicarse a odiarme y hac&#233;rmelo saber a cada momento, me resulta justicia pura.</p><p>Mientras leo estas cartas puedo imaginarme a Stella frustrada llorando por las noches que jam&#225;s llegu&#233;, por las llamadas que jam&#225;s hice, las palabras que nunca le dije. Me atrevo a decir que hay una diferencia enorme entre la soledad de Julieta y la de Stella. Y es que Stella si me amaba, no como esta jovencita, que entre l&#237;neas deja claro que es temporal. Stella no ten&#237;a ni siquiera d&#243;nde ir. Julieta, sabe que cruza esa puerta y sale a conquistar el mundo, o por lo menos eso me hace creer.</p><p>Hace un tiempo pienso mucho sobre la posibilidad de pedirle disculpas a Stella, de agradecerle por todo. De escribirle una carta a Mateo, aunque para qu&#233;, lo mejor que le ha pasado es irse lejos a estudiar, a so&#241;ar. Gracias a Dios &#233;l aprendi&#243; todo de ella y no de m&#237;, eso le da la oportunidad de ser un buen hombre.</p><p>Esta ma&#241;ana, de camino a la oficina, me detuve en la iglesia y repar&#233; en la cantidad de tiempo que no he entrado en una. A Stella le encantaba, &#237;bamos los tres todos los domingos. Yo cre&#237;a, o creo. No s&#233; muy bien por qu&#233;. Imagino que porque as&#237; es como son las cosas en general, y por eso, me detuve y ped&#237;. Ped&#237; por Stella y por su felicidad, por su libertad.</p><p>Me estremece cuando siento en las palabras de Julieta, que Perotti es un hombre tal. Si as&#237; ha de ser, si este es un delincuente y yo un polic&#237;a&#8230; &#191;Qui&#233;nes son los hombres malos? &#191;Y quienes son los buenos?</p><p>Pasada media hora de llegar a la oficina, llegaron estas cartas en las que me sumerg&#237; buscando pistas que me lleven a esclarecer mi caso. Y lo &#250;nico que se esclarece son mis errores, no quiero caer en el romanticismo absurdo de la espiritualidad fantasiosa, pero si no fuera un hombre tan consciente, dir&#237;a que Dios me respondi&#243; mostr&#225;ndome el coraz&#243;n de una mujer como nunca antes lo hab&#237;a contemplado.</p><p>No quiero adelantarme, pero presiento que Julieta pronto saldr&#225; de esa mansi&#243;n y podremos vigilarla de cerca. Para ver si de una vez por todas consigo ir d&#225;ndole forma a esta situaci&#243;n.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 4: “HORROR, MUTILACIÓN Y AMISTAD: EL CUERVO”]]></title><description><![CDATA[25 de junio de 1959, Buenos Aires.]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-4-horror-mutilacion-y-amistad</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-4-horror-mutilacion-y-amistad</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Fri, 20 Feb 2026 12:56:39 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><em>25 de junio de 1959, Buenos Aires.</em></p><p><strong>HORROR EN RECOLETA: ASESINATO CON RITOS SAT&#193;NICOS</strong></p><p>Conmoci&#243;n y estupor en el tradicional barrio de la Recoleta, donde en la madrugada de ayer fue hallado sin vida <strong>Juan Carlos Maldonado</strong>, reconocido zapatero que atend&#237;a a familias de la alta sociedad porte&#241;a.</p><p>El cuerpo apareci&#243; en su domicilio de la calle Pe&#241;a, con signos de extrema violencia: la v&#237;ctima fue despellejada en circunstancias que los investigadores califican de &#8220;crueldad inusitada&#8221;.</p><p>En la escena del crimen se encontraron s&#237;mbolos y dibujos trazados en el suelo, lo que abre la hip&#243;tesis de un ritual sectario con posibles connotaciones sat&#225;nicas. Voceros policiales se&#241;alaron que &#8220;se trata de un caso fuera de lo com&#250;n&#8221; y que <strong>a&#250;n no se registran detenidos ni pistas firmes</strong>.</p><p>Vecinos declararon que la familia Maldonado llevaba una vida reservada, aunque algunos mencionaron movimientos extra&#241;os en la vivienda d&#237;as previos al crimen.</p><p>La Polic&#237;a Federal contin&#250;a investigando el caso, que ya es considerado <strong>uno de los episodios m&#225;s macabros del a&#241;o</strong> en la ciudad de Buenos Aires.</p><p><strong>Miguel Olave:</strong></p><p><em>Sujeto: Ivan Maldonado</em></p><p><em>Alias conocidos: &#8220;Cuervo&#8221;</em></p><p><em>Identidad: 24 a&#241;os</em></p><p>Luego de la muerte de su madre, ocurrido cuando Iv&#225;n Maldonado ten&#237;a 11 a&#241;os, el menor fue reubicado bajo tutela de un familiar directo. Su padre, <strong>Juan Carlos Maldonado</strong>, no present&#243; objeciones respecto de la reubicaci&#243;n de su &#250;nico hijo.<br>Cinco a&#241;os m&#225;s tarde, <strong>Juan Carlos Maldonado fue asesinado</strong>. Iv&#225;n fue visto en el velorio y figura como heredero legal de los bienes de su padre.</p><p>Al d&#237;a de la fecha, <strong>Iv&#225;n Maldonado no ha reclamado la herencia</strong>, permaneciendo los bienes sin movimiento registral. La propiedad familiar fue finalmente transferida al Estado.</p><p><strong>Anotaciones complementarias &#8211; Caso Iv&#225;n Maldonado</strong></p><p>En la &#233;poca en que fue asesinado <strong>Juan Carlos Maldonado</strong>, padre de Iv&#225;n, la prensa registraba un auge de supuestas &#8220;sectas&#8221;, a las cuales se atribu&#237;a la autor&#237;a de diversos cr&#237;menes. De los quince homicidios investigados ese mismo a&#241;o, tres presentaban un perfil similar, aunque no exist&#237;a conexi&#243;n directa entre ellos.</p><p>Se desarrolla la hip&#243;tesis de que, en aquel per&#237;odo,<strong> organizaciones criminales habr&#237;an utilizado la figura de las sectas como cobertura para asesinatos vinculados a ajustes de cuentas</strong>. La escenificaci&#243;n grotesca de las escenas habr&#237;a servido como estrategia de distracci&#243;n para despistar a curiosos y desviar la atenci&#243;n de las autoridades.</p><p>En fecha <strong>15 de Noviembre</strong>, se tom&#243; contacto con un ex integrante de la Polic&#237;a Federal que particip&#243; en la investigaci&#243;n original del caso Maldonado, cerrado hace m&#225;s de diez a&#241;os. Se evaluar&#225; la posibilidad de obtener informaci&#243;n adicional.</p><p><strong>20 de Noviembre, &#8220;Olazaval&#8221;, 1972</strong></p><p><em>(Infiltraci&#243;n de Vega &#8211; Desgravaci&#243;n de llamada)</em></p><p><strong>Informe de Testimonio &#8211; Fuente: &#8220;Carla&#8221; (identidad sin constatar, probable nombre laboral)</strong></p><p>La testigo refiere a Iv&#225;n Maldonado, alias &#8220;Cuervo&#8221;, como un individuo de car&#225;cter reservado, habitualmente vestido con prendas oscuras.</p><p>Se&#241;ala que su presencia en la calle Olaz&#225;bal es frecuente, aunque no en calidad de cliente, sino en funci&#243;n de protecci&#243;n a las trabajadoras del lugar. Manifiesta desconocer si act&#250;a por cuenta propia o bajo &#243;rdenes de terceros, aunque sospecha que se trata de una iniciativa personal.</p><p>Indica, adem&#225;s, que Maldonado no exige comisiones a cambio de dicha protecci&#243;n y que rara vez establece conversaci&#243;n directa con las trabajadoras.</p><p>Agrega que Maldonado no parece mostrar gran inter&#233;s en las mujeres, aunque se le atribuyen v&#237;nculos breves y espor&#225;dicos. Refiere haber visto en una oportunidad a una mujer joven recogerlo en un autom&#243;vil <strong>Ford color gris</strong> durante horas nocturnas.</p><p>La informante destac&#243; tambi&#233;n un rasgo particular: Maldonado acostumbra manipular cuchillos peque&#241;os que porta escondidos entre sus prendas, acci&#243;n que realiza con frecuencia mientras permanece en las inmediaciones.</p><p>La informante brind&#243; esta informaci&#243;n a cambio de dinero, manifestando cierto temor de quedar involucrada en situaciones de riesgo.</p><p><strong>Diario de Olave</strong></p><p>Me puse serio con la cuesti&#243;n y, despu&#233;s de varios d&#237;as de revolver papeles en la seccional 36, encontr&#233; una denuncia de un joven agente fechada en 1967. Es de los pocos registros policiales donde aparece mencionado el Teatro Latinaje, y relata un muy desafortunado episodio ocurrido en sus inmediaciones.</p><p>&#8220;Una mujer joven fue atacada por un hombre en la noche del s&#225;bado, y un sujeto identificado como Iv&#225;n Maldonado sali&#243; en su defensa&#8230;&#8221;</p><p>Un hecho extra&#241;o si los hay, porque el agresor de la muchacha termin&#243; sin lengua. Sin lengua. Qu&#233; cosa m&#225;s espeluznante.</p><p>No esperaba toparme con este dato y, sinceramente, no s&#233; qu&#233; hacer con &#233;l m&#225;s que imaginar lo peor. Este Cuervo es un tipo raro. Silencioso, obsesionado con las armas blancas, con una vida marcada por la muerte: primero la de su madre, despu&#233;s el espantoso asesinato de su padre. Es dif&#237;cil no pensar en que es un asesino, pero&#8230; no tengo pruebas suficientes para sustentar mi hip&#243;tesis. Los detalles del asesinato de tu padre no presentan ningun arma de fuego y esa es la conexi&#243;n m&#225;s estremecedora a la que llegan mis conjeturas. Matar a su propio padre? con 16 a&#241;os? &#191;por qu&#233;?</p><p>Me estoy volviendo un poco paranoico o todo esto empieza a tornarse grave?</p><p><strong>Diario de Julieta 10 de Octubre de 1967.</strong></p><p>Es de noche, tengo miedo. Pienso que estoy sola en el mundo y de repente un &#225;ngel aparece a mi rescate.</p><p>Un &#225;ngel negro, un &#225;ngel guerrero.</p><p>&#191;Acaso no es as&#237; como son los arc&#225;ngeles de Dios? Armaduras y lanzas listos para un ataque. Con la luz de la calle que ven&#237;a de un farol alto y que le pegaba en contra, apenas ve&#237;a su cara. Su piel blanca brillaba y la sombra marcaba sus facciones. Podr&#237;a jurar que era un &#225;ngel pintado por Caravaggio, uno de esos que la Iglesia no dudar&#237;a en mandar a destruir.</p><p>As&#237; apareci&#243; Ivan. Que dulzura veo en &#233;l a pesar de que manch&#243; de sangre el colch&#243;n de mi cama. Sangre de un maldito infeliz que siempre quiso lastimarme y casi lo logra. No lo vi venir, no puedo perdon&#225;rmelo.</p><p>Ya es muy tarde y la taquicardia no me va a permitir dormir; a&#250;n no me recupero. Nunca tuve tanto miedo. Cre&#237; que lo hab&#237;a matado. Y aunque&#8212;que Dios me perdone&#8212;pienso que ese desgraciado merec&#237;a morir; no lo hubiese soportado. Mam&#225; no dejaba de decir que Luciano no era un buen chico: &#8220;sus ojos traen la rabia de quien desea controlarlo todo; vos sos un problema para &#233;l&#8221;, me dec&#237;a. Yo siempre la escuch&#233;, pero no sab&#237;a c&#243;mo carajo sac&#225;rmelo de encima.</p><p>S&#237;, le tuve miedo. &#161;Y c&#243;mo no!, si &#250;ltimamente lo &#250;nico que hac&#237;a era intentar controlar todos los aspectos de mi vida: seguirme hasta casa aun cuando le dec&#237;a que quer&#237;a volver sola. No pens&#233; que fuera para tanto. Aquella noche ya estaba harta y le dije que no quer&#237;a verlo nunca m&#225;s. Fue justo despu&#233;s de que se burlara de m&#237; delante de sus amigos. Arroj&#233; al piso el trago que me sirvi&#243; y sal&#237; para casa; eran como las once de la noche de un martes. Sali&#243; detr&#225;s m&#237;o, a&#250;n con ganas de burlarse, como si yo exagerara. Nada me molesta m&#225;s que los idiotas que nos tildan de dram&#225;ticas mientras nos persiguen como locos de radioteatro.</p><p>No le dirig&#237; m&#225;s la palabra y eso fue encendiendo su ira, de a poco y cada vez m&#225;s. A metros de la puerta que entra por el callej&#243;n del teatro &#8212;&#161;Dios m&#237;o, yo eligiendo el peor escenario, el m&#225;s solitario!&#8212; me alcanz&#243; y me tom&#243; con fuerza del brazo, dej&#225;ndome de frente a &#233;l. Yo no s&#233; gritar, &#161;no puedo! No es un talento m&#237;o. Solo lo insult&#233; en un tono grave: &#8220;&#161;Que me suelte, antes de hacer un esc&#225;ndalo!&#8221; La situaci&#243;n se desmadr&#243; cuando con la otra mano me agarr&#243; del cuello. Tard&#233; en darme cuenta de que Luciano, en ese momento, era capaz de hacerme mucho da&#241;o; entonces, con las u&#241;as, empec&#233; a rasgu&#241;arlo y a pegarle en el est&#243;mago. Me dec&#237;a cosas horribles, cosas que no se pueden repetir; me fui dando cuenta de que me odiaba de verdad, que todo en m&#237; le molestaba y que mam&#225; ten&#237;a raz&#243;n. Odiaba mi forma de vestir, de ser, de actuar; hasta mis amigos le sobraban. Estaba tan furiosa y tan frustrada que no advert&#237; que no lograba que me soltara y empec&#233; a sentirme mareada. Mientras me sacud&#237;a como un trapo, vi una sombra; no supe si era una alucinaci&#243;n.</p><p>En un santiam&#233;n, el infeliz de Luciano estaba de rodillas con las manos atr&#225;s, alguien lo ten&#237;a bien sujeto. Entre el hormigueo que me recorr&#237;a el cuerpo y el mareo, no pod&#237;a terminar de volver a m&#237; misma y dud&#233; si iba a poder mantenerme de pie. Hice un enorme esfuerzo por respirar y recuperarme. Luciano insultaba y amenazaba de muerte al tipo mientras segu&#237;a de rodillas frente a m&#237;, sin poder levantar ver a quien lo atrap&#243;. Todo era tan extra&#241;o: no parec&#237;a que hiciera un gran esfuerzo y, aun as&#237;, lo ten&#237;a inmovilizado. Con una mano le agarraba los brazos por la espalda y con la otra sosten&#237;a un cuchillo muy cerca de sus ojos. Esos ojos grandes me miraban fijo, como esperando que diera una indicaci&#243;n, que pidiera algo, yo estaba petrificada. Luciano me gritaba con un odio&#8230; y justo cuando pens&#233; que iba a lograr juntar valor para golpearlo, solt&#233; una l&#225;grima. No llegu&#233; a entender la rapidez con la que todo pas&#243;. De golpe escuch&#233; el grito ahogado de Luciano. Ya no insultaba: ahora gritaba de una forma monstruosa, mientras su boca empezaba a llenarse de sangre.</p><p>Tom&#233; de la mano a mi salvador y corr&#237; hasta llegar a casa. Fueron los segundos m&#225;s confusos de mi vida. Mientras abr&#237;a la peque&#241;a puerta, not&#233; que alguien nos hab&#237;a visto.</p><p>Pasadas unas horas, como a las dos de la ma&#241;ana, Iv&#225;n solo me hab&#237;a dicho su nombre y yo estaba sentada en la mesa con un joven capaz de cortarle la lengua a otro. Aun as&#237; no sent&#237;a miedo, solo dudas.</p><p>Golpearon la puerta y me estremec&#237; de nervios: era el polic&#237;a que hab&#237;a visto en la esquina. Me hizo preguntas y yo le respond&#237;a entre llantos y un cigarro, convencida de que se llevar&#237;a a Iv&#225;n. Pero era un novato, hab&#237;a visto exactamente c&#243;mo sucedieron las cosas. Conoc&#237;a a Elena y me dijo que Luciano iba a estar bien, &#8220;quiz&#225;s un poco mal hablado&#8221;, y se sonri&#243;. Entonces supe que todo estar&#237;a bien.</p><p>Esa noche fue una sucesi&#243;n de mucha, much&#237;sima suerte.</p><p><strong>13 de Octubre de 1967</strong></p><p>Ya pasan tres d&#237;as desde lo sucedido. No puedo dormir y tengo a un cuervo durmiendo en el piso de mi cuarto. Le ped&#237; que se quedara porque Luciano tiene amigos igual de desgraciados que &#233;l y temo que aparezcan. No lo dud&#243; ni por un segundo. &#191;Estoy loca? Siento que es casi una gracia divina que &#233;l ahora forme parte de mi vida.</p><p>Mam&#225; no dijo nada sobre Iv&#225;n; incluso le dio de comer. Pero cuando vio mis manos todav&#237;a lastimadas por defenderme, llor&#243; en silencio. Le ped&#237; perd&#243;n y le promet&#237; que nunca m&#225;s voy a ignorar su intuici&#243;n. Le expliqu&#233; que realmente no fue tanto tiempo el que sucedieron leste tipo de cosas, que m&#225;s bien de un d&#237;a al otro enloqueci&#243;. Mam&#225; me conoce, sabe que no soy de soportar estupideces, es cierto que no lo vi venir.</p><p>Cuando entr&#243; Elena pens&#233; que iba a tener que irme de la casa, que casi le hab&#237;a causado una amargura a su mam&#225; y que ninguna de ellas se lo merec&#237;a.</p><p>&#8212;Te persigue la desgracia &#8212;me dijo Gloria, la madre de una amiga m&#237;a de la infancia, la que qued&#243; bizca cuando, de chiquitas, nos metimos en la biblioteca de mi padre a buscar libros de magia y a una le cay&#243; uno de punta en el ojo. No olvidar&#233; c&#243;mo ese hombre me miraba desde la puerta&#8230; tanta desaprobaci&#243;n en sus ojos. De un sobresalto, Elena me sac&#243; del recuerdo: me tom&#243; la cara con sus dos manos y me dijo:<br> &#8212;Dios es grande, &#201;l te cuida y te ha mandado un &#225;ngel.</p><p>Me abraz&#243; dulcemente y conversamos largo rato, repasando los hechos. Se sinti&#243; triste porque le ocult&#233; los conflictos con Luciano, y luego llor&#243; al escuchar la historia de la noche de terror. Y como si no tuviera nada que perder, le pregunt&#243; a Iv&#225;n: &#191;Sab&#233;s que pudiste ir preso por algo as&#237;?</p><p>i&#8230;&#8221; El primero sonri&#243; de lado, se tom&#243; un momento y sali&#243; de su silencio con una historia que termin&#243; de calcinarnos el coraz&#243;n.</p><p>Su padre mat&#243; a su madre. &#201;l la vio morir cuando ten&#237;a apenas once a&#241;os y despu&#233;s huy&#243;. Una t&#237;a lo cuid&#243; un tiempo, y cuando tuvo edad se fue solo por ah&#237;. Cont&#243; muy brevemente las similitudes de su padre con Luciano y con el tipo de hombres que &#233;l odia. Hablo de un arquetipo como si les sacara la ficha de su naturaleza con solo escucharlos o verlos. Me queda claro que no es la primera vez que hace algo as&#237; por alguien como yo, que efectivamente es un &#225;ngel que Dios le pone estas situaciones en el camino.</p><p>Saltamos de la silla cuando la puerta retumb&#243; con golpes en&#233;rgicos. Era Mariana, una de las chicas de Latinaje, que tra&#237;a la noticia: Luciano estaba bien, pero no podr&#237;a hablar por un buen tiempo&#8230; si es que alguna vez volv&#237;a a hacerlo. Su padre, furioso, lo hab&#237;a obligado a irse a la estancia de sus familiares en Pergamino a laburar, y en el barrio ya todos murmuraban lo que hab&#237;a pasado. Que alivio que se haya ido, no quiero volver a verlo nunca m&#225;s. Cuando Palito y Cicer&#243;n se enteren de todo esto. &#161;Qu&#233; quilombo!</p><p>No quiero que le teman a Iv&#225;n. Mam&#225; me mir&#243; fijo y, con esa calma suya que todo lo acomoda, respondi&#243;: Se quedar&#225; aqu&#237;, hasta que logremos que conf&#237;en en &#233;l.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 3: “PALITO”]]></title><description><![CDATA[7 de Noviembre]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-3-palito</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-3-palito</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Fri, 20 Feb 2026 12:55:20 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><em>7 de Noviembre</em></p><p><strong>Llamada interceptada entre Palito y Cicer&#243;n &#8212; informaci&#243;n obtenida mediante intervenci&#243;n del centro telef&#243;nico.</strong></p><p><strong>Palito:</strong> Hola, hermano&#8230; .</p><p><strong>Cicer&#243;n:</strong> Hola, &#191;qu&#233; pas&#243;?&#8230;</p><p><strong>Palito:</strong> Nada&#8230; quiero saber que hac&#233;s vos. Hace varios d&#237;as que no te veo.</p><p><strong>Cicer&#243;n:</strong> &#191;Est&#225;s en pedo boludo?</p><p><strong>Palito:</strong> Si&#8230; &#161;estoy borracho, loco! &#161;como joroban! Uno no puede ser libre de hacer con su vida lo que quiere.</p><p><strong>Cicer&#243;n:</strong> Las cosas no est&#225;n para que te andes regalando.</p><p><strong>Palito:</strong> Estoy triste, loco&#8230;</p><p><strong>Cicer&#243;n:</strong> &#8230;Deber&#237;as aprender a entenderla.</p><p><strong>Palito:</strong> Mir&#225; el tiempo que pas&#243; y no sabemos nada, &#191;si le pas&#243; algo? tengo una bronca&#8230; Solo Elena me escucha. Ustedes son unos pecho fr&#237;o, loco. Quiero saber como est&#225;&#8230; No supe qu&#233; carajo hacer. Elena le dijo que no se vaya, pero la otra es as&#237;, vos sab&#233;s&#8230; mierda, no la entiendo, hermano.</p><p><strong>Cicer&#243;n:</strong> And&#225; a dormir</p><p><strong>Palito:</strong> &#161;Mierda! &#161;Tampoco te entiendo a vos, la puta madre! &#191;C&#243;mo se te ocurre no aparecer m&#225;s ese d&#237;a, dejarla ir as&#237;? Ni siquiera s&#233; qui&#233;n mierda es ese Esteban. No le romp&#237; la jeta porque el marica ni se baj&#243; del auto.</p><p><strong>Cicer&#243;n: </strong>D&#243;nde est&#225; el Cuervo&#8230;</p><p><strong>Palito: </strong>No s&#233;. Ese est&#250;pido tambi&#233;n&#8230; Estoy enojado, le dije que vaya a buscar qu&#233; carajo hacer con su vida. Ven&#237; a lo de Tulio.</p><p><strong>Cicer&#243;n: </strong>Tengo cosas que hacer. Portate bien.</p><p><em>Colaborador encubierto a las 18:00 hs del s&#225;bado 7 de Septiembre</em></p><p><em>Restaurant de Don Tulio.</em></p><p><em><strong>S&#225;bado 7 de Noviembre, 18:00 hs<br>Lugar: </strong>Restaurante Don Tulio (esquina Brandsen y Olavarr&#237;a)</em></p><p><em>El contacto se estableci&#243; con el due&#241;o del local, visto en la vereda fumando un cigarro.<br>Origen: italiano.</em></p><p>El restaurante mantiene car&#225;cter barrial, reconocido por la calidad de sus pastas.</p><p>Antecedente: en 1989, el local cobr&#243; notoriedad cuando all&#237; mismo fue detenido &#8220;Diamante&#8221; Ferrari, traficante de armas. El hecho elev&#243; la popularidad del restaurante, que hoy goza de reputaci&#243;n entre vecinos y clientes ocasionales.</p><p><strong>Nota marginal: </strong>El due&#241;o aparenta trato cordial, lo noto relajado y no le interesa no haberme visto nunca debido a que el flujo constante de clientes durante la semana es elevado y los fines de semana colocan mesas adicionales en la vereda, lo que facilita la presencia de desconocidos sin levantar sospechas. Es evidente que ha tenido mucho contacto con integrantes de organizaciones delictivas.</p><p><strong>Agente:</strong> Qu&#233; tipo carism&#225;tico ese Palito, lo conoc&#237; el otro d&#237;a en un bar.</p><p><strong>Tulio:</strong> &#161;Ahhh, s&#237;! Macanudo el petiso, tutti lo quieren, eh. &#191;Ten&#233;s fuego, pibe?</p><p><strong>Agente:</strong> Claro&#8230; Yo conoc&#237; a la hermana de &#233;l, creo. Una morocha que canta muy bien. Le quise llevar unas flores el otro d&#237;a y me dijeron que ya no vive ac&#225;.</p><p><strong>Tulio:</strong> Ahhh&#8230; capaz dec&#237;s Julieta. No son fratelli, pero casi. Se criaron juntos, viste. Ahora anda medio borrada y al petiso lo veo triste, bajoneado. Dice que se fue con un hombre&#8230; &#161;que hasta se cas&#243;, mamma m&#237;a!</p><p><strong>Agente: </strong>&#161;No me digas! La pucha&#8230;</p><p><strong>Tulio:</strong> (r&#237;e) &#161;Hombre! Mir&#225; vos&#8230; nadie pensaba que esa ragazza iba a casarse. Es brava, ehhh. Hasta yo me sorprend&#237;. Vos no deb&#233;s ser de este barrio, pero yo siempre pens&#233; que iba a terminar con alguno de los muchachos de la barra.</p><p><strong>Agente: </strong>Muchachos&#8230; &#191;dir&#225; pandilleros? Algo s&#233;, pero no me parec&#237;a cosa tan seria. No soy de juzgar.</p><p><strong>Tulio:</strong> Jajaja&#8230; io tampoco. No voy a andar se&#241;alando. Los pibes con ambiciones siempre buscan subir. Esa chica vino varias veces ac&#225;: de lejos tiene car&#225;cter, pero cuando te habla&#8230; boccato di cardinale.</p><p><strong>Agente:</strong> Quiz&#225;s se cas&#243; para dejar la vida que llevaba.</p><p><strong>Tulio:</strong> Mmm&#8230; non so, non credo. A ella la cuidaban bien. No s&#233; si ser&#225; cierto lo del banco, y tampoco me interesa. Lo &#250;nico que s&#233; es que un giorno va a volver. Esa no deja a su gente para siempre.</p><p><strong>Agente:</strong> Usted sabr&#225;. Yo solo los veo pasar&#8230; parecen buena gente ese Palito y la muchacha. A los dem&#225;s, ni de vista.</p><p><strong>Tulio:</strong> Ecco! Esos dos se conocen de chicos y cargan con una historia brava, muy dif&#237;cil. Bueno&#8230; que tenga un buen d&#237;a.</p><p>Para mi sorpresa una persona desde una mesa, espec&#237;ficamente una mujer o&#237;a mi conversaci&#243;n con Tulio.</p><p><strong>Mujer:</strong> Usted muchacho debe saber, que no basta con venir y preguntar sobre una mujer atractiva para que la gente de la zona le diga c&#243;mo acceder a ella</p><p><strong>Agente:</strong> Disculpe? No era mi intenci&#243;n&#8230;</p><p><strong>Mujer: </strong>Una chica como Julieta, jam&#225;s se fijar&#237;a en alguien como usted.</p><p><strong>Agente:</strong> C&#243;mo podr&#237;a estar usted tan segura de eso&#8230;</p><p><strong>Mujer:</strong> Porque ella sabe reconocer a los que sienten curiosidad sobre ella y su mundo. Y porque aqu&#237; protegemos a las chicas que conocemos. Ella ya no est&#225; por estos lados, pero si estuviese, su impertinencia le hubiese tra&#237;do un gran l&#237;o.</p><p><strong>Agente: </strong>me disculpo si ofend&#237; de alguna forma a usted o&#8230;</p><p><strong>Mujer:</strong> Si si&#8230; esta bien. No es para tanto. Sepa recibir una advertencia amigable.</p><p><strong>Agente: </strong>Buenas noches se&#241;ora.</p><p><strong>Mujer: </strong>Que tenga usted muy buenas noches</p><p><strong>Diario de Olave 7 de Noviembre, 1972</strong></p><p>&#191;Ser&#225; que vivo en una burbuja o en estos &#250;ltimos tiempos las mujeres han cobrado un valor que antes no ve&#237;a? En mis a&#241;os de servicio casi no me cruc&#233; con muchas. Recuerdo a esa mujer que quiso alistarse en la Polic&#237;a. Se llamaba Raquel y ten&#237;a demasiadas buenas intenciones para un mundo tan hostil como este.</p><p>Reconoc&#237; perfectamente a la madre de Marco Pierotti: elegante pero discreta. Le habl&#243; al agente Sosa sin siquiera mirarlo. Admito que eso me dej&#243; un poco m&#225;s tranquilo, dadas las &#250;ltimas circunstancias en las que la desprolijidad casi nos cuesta un l&#237;o b&#225;rbaro. Ya escuch&#233; por ah&#237; que Julieta y Cicer&#243;n tienen una historia &#8220;extra&#241;amente rom&#225;ntica&#8221;, as&#237; lo mencion&#243; L&#243;pez. Una forma horrible de construir una oraci&#243;n.</p><p>Me qued&#233; a metros, esperando que alguien m&#225;s llegara o que Palito se fuera. Pasadas las siete de la tarde se dirigi&#243; a otro bar que permanece abierto m&#225;s horas. Se sent&#243; en la vereda con una mujer, y me anim&#233; a acercarme: el callej&#243;n estaba lo bastante oscuro, la calle lo bastante ruidosa y &#233;l, lo bastante borracho.</p><p>Escuchaba despacio la voz de la mujer, porque un grupo de guitarreros cantaba mis canciones favoritas y eso complicaba la situaci&#243;n: &#8220;Hemos jurado amarnos hasta la muerte, y si los muertos aman, despu&#233;s de muertos amarnos m&#225;s&#8221;.  Cre&#237; o&#237;rlo decir que ten&#237;a mucha plata y que pod&#237;an viajar a donde quisieran. La mujer sonri&#243; y le dijo que eso ya se lo hab&#237;a prometido y que no deb&#237;a decirle lo mismo a todas porque las mujeres hablan entre s&#237;. &#8220;Si son todas buenas amigas, vamos todos juntos&#8221; dijo Palito y no pude evitar sonreir por la ocurrencia.</p><p>Un muchacho alto se llev&#243; a Palito a rastras del bar, estoy seguro que era Cuervo pero no pude observar demasiado para no levantar sospechas. La mujer con la conversaba se qued&#243; sentada all&#237; ri&#233;ndose un poco y lament&#225;ndose otro poco. Joven y enamorada, no es que yo sepa mucho de eso pero se le notaba demasiado.</p><p>Aprovechando que el bar cerraba me acerqu&#233; cubriendome la cara con mi sombrero y ella no se alejo, lo que confirm&#243; mi sospecha que estaba trabajando. Me dijo que era muy tarde y que yo me ve&#237;a muy mayor, que la tarifa ser&#237;a casi impagable. Miraba en sentido contrario de mi, miraba por donde se iba Palito. &#8220;No tengo la energ&#237;a que una mujer como usted se merece pero, en mi soledad, estoy dispuesto a pagar por una simple conversaci&#243;n. Creo que los dos necesitamos compa&#241;&#237;a&#8221; Se desat&#243; una muy larga conversaci&#243;n en la que me cont&#243; sobre ella y sobre el vecindario hasta que llegamos a Palito. Como no pod&#237;a ser de otra manera esa joven estaba perdidamente enamorada de m&#237; sospechoso y entonces me cont&#243; una historia.</p><p>Palito est&#225; un poco triste porque tiene una amiga muy cercana a la que quiere como una hermana. &#8220;una hermana?&#8221; trate de incriminar. Si, una hermana. Quiz&#225;s para un hombre mayor y tradicional que ha sido pr&#243;fugo de amores, sea raro. &#8220;touche&#8221; le dije.</p><p>Ella continu&#243;: Es una chica del teatro que lleg&#243; de peque&#241;a al barrio. Al parecer se escap&#243; de una casa de ricos. &#191;Qui&#233;n se escapar&#237;a de la riqueza, no? sonri&#243; como alguien que no ignora que el dinero es, muchas veces un enga&#241;o. Ella ven&#237;a a Buenos Aires con su padre y sus sirvientes, especialmente al puerto donde supongo que la gente rica tiene negocios. &#8220;Ven&#237;a de donde&#8230; No s&#233;, del interior supongo, pero no se bien nunca le saqu&#233; el acento&#8221;. Ella se escapaba y caminaba por la calle de la casa de Palito y un d&#237;a lo vio jugando bolillas y se hicieron amigos. As&#237; se ve&#237;an de vez en cuando y ella le apostaba a &#233;l y perd&#237;a siempre, a prop&#243;sito porque se daba cuenta que el su familia no ten&#237;a ni para comer. Entonces ah&#237; se hicieron bien amigos y despu&#233;s parece que ella se escap&#243; y se vino a vivir por ac&#225;, porque era la &#250;nica zona que conoc&#237;a y as&#237; el Palito, que sab&#237;a que a do&#241;a Mam&#225; le gustaba recoger chicas solas, la llev&#243; a ver si le daban un trabajo. &#8220;Que linda historia&#8221;. Si, lindo. Una vez le hice un l&#237;o porque pens&#233; que &#233;l estaba bien enamorado o algo as&#237; y ah&#237; me cont&#243; y entonces entend&#237;. Y ahora entiendo porqu&#233; est&#225; triste porque ella se fu&#233; con un tipo que el dice que no sabe bien qui&#233;n es.</p><p>Fingiendo desinter&#233;s le pregunt&#233; si llego a conocerla a ella y me dijo que si. Ella es amable conmigo cuando me ve y yo se que a ella no le gusta que Palito sea malo con las chicas o que las engatuse. A Veces voy al teatro, ella cantaba antes ah&#237; y a mi me gusta porque siento que me representa en muchas cosas. Como esa vez que cant&#243; un tango tan sentido que me hizo llorar&#8230; vestida de negro, sentada en una silla. Parec&#237;a que ella tambi&#233;n iba a llorar &#8220;que mal me hace pensar que un d&#237;a yo jur&#233; por vos respeto y lealtad. En cambio, me pagaste con traicion&#8221; cant&#243; un rato disfrutando el recuerdo. !&#191;Le gusta la m&#250;sica a usted?&#8221; pregunt&#243; &#8220;Claro&#8230;&#8221;</p><p>El cielo que hasta recien era negro se azulaba y me di cuenta que era momento de volver a casa. De camino me sent&#237; conmovido por la historia hasta que me recat&#233; de mi sentimentalismo y record&#233; que investig&#243; presuntos criminales.</p><p>Cuando llegu&#233; a casa Stella dorm&#237;a en nuestra cama. O la que sol&#237;a ser nuestra cama antes de que yo decidiera empezar a dormir en mi estudio. La mire por un rato y en mi mente sonaba la voz susurrada de la muchachita. &#8220;Cenizas quedan&#8230; de los dos&#8230;&#8221;</p><p><strong>Extensi&#243;n del expediente</strong></p><p>Miguel Olave</p><p><strong>Pablo Mart&#237;nez &#8211; &#8220;Palito&#8221;</strong></p><ul><li><p>Edad: 28 a&#241;os</p></li><li><p>Alias: Palito.</p></li><li><p>Nacionalidad: Argentino</p></li><li><p>Nacido en el barrio de La Boca. </p></li><li><p>Hijo de Marisa Rizzo y padre no identificado, el apellido se lo dio el segundo esposo de Rizzo, Julio Martinez a los 8 a&#241;os de edad de Pablo, fallecido en 1965 en un accidente laboral. Pablo es el mayor de 7 hermanos.</p></li><li><p>Detenido en tres ocasiones por ri&#241;as en bares de La Boca y San Telmo; liberado en menos de 48 hs en todas las ocasiones.</p></li><li><p>El v&#237;nculo con &#8220;La jefa&#8221; tiene inicio en la infancia. Seg&#250;n la reconstrucci&#243;n de investigaciones, Pablo y Julieta tienen un v&#237;nculo muy cercano y han estado involucrados en los proyectos juntos siempre.</p></li><li><p>Popular en la zona, f&#225;cil de rastrear. Seg&#250;n Vega, se encarga de cobros menores y traslados de dinero en efectivo.</p></li></ul>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 2: “BAR Y TEATRO LATINAJE”]]></title><description><![CDATA[Revista Espect&#225;culo del Siglo]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-2-bar-y-teatro-latinaje</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-2-bar-y-teatro-latinaje</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Fri, 20 Feb 2026 12:51:07 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><em>Revista Espect&#225;culo del Siglo<br>Agosto, 1972 &#8211; Secci&#243;n Espect&#225;culos</em></p><p><em>Por: Victoria Gomez</em></p><p><strong>ELENA, la nueva voz que enamora a Buenos Aires</strong></p><p>Era un 13 de septiembre cuando, recorriendo la noche porte&#241;a en busca de nuevos talentos, me encontr&#233; con una visi&#243;n inesperada en el peque&#241;o escenario del bar y teatro Latinaje. Una mujer de porte angelical, envuelta en un vestido blanco que rozaba el piso, parec&#237;a brillar bajo la luz que la iluminaba. No pude evitar interrumpir la conversaci&#243;n en la que estaba: todo en esa imagen reclamaba atenci&#243;n. Y entonces lleg&#243; lo m&#225;s sorprendente: cuando abri&#243; la boca para cantar &#8220;Sabor a m&#237;&#8221;, la noche entera se transform&#243;.</p><p>Nacida en Venezuela y radicada en Buenos Aires desde hace m&#225;s de quince a&#241;os, Elena Bonillo irrumpe con brillo propio en la escena musical porte&#241;a. Due&#241;a de una voz c&#225;lida y envolvente, y de una presencia que hechiza desde el primer instante, dio sus primeros pasos en el modesto Teatro Latinaje, en la calle Reconquista, en El Bajo, donde cada fin de semana conquista al p&#250;blico con boleros, rancheras y guarachas.</p><p>Alta, de piernas largas y andar distinguido, Elena suma a su talento un carisma natural que se impone tanto en el escenario como fuera de &#233;l. Entre canci&#243;n y canci&#243;n, se dirige al p&#250;blico con un acento venezolano dulcemente aporte&#241;ado, mezcla que arranca sonrisas y crea una complicidad inmediata con quienes la escuchan.</p><p>Hoy, su nombre comienza a resonar con fuerza en la legendaria calle Corrientes como invitada especial en espect&#225;culos y revistas de la avenida m&#225;s luminosa de la ciudad. La cr&#237;tica ya la reconoce como una promesa ineludible: esta misma revista se&#241;al&#243; que, con el apoyo adecuado, Elena &#8220;podr&#237;a convertirse en una nueva Estela Raval&#8221;.</p><p>La visitamos en su hogar, donde nos recibi&#243; con sencillez.<br> <em>&#8220;Llegu&#233; junto a mi mam&#225; a esta enorme y hermosa ciudad siendo apenas una ni&#241;a. Al principio viv&#237;amos en una pieza en una vecindad humilde, que para m&#237; ten&#237;a la calidez de un hogar. Mi madre actuaba y cantaba y yo la acompa&#241;&#233; a todos sus trabajos lo que me ense&#241;&#243; much&#237;simo. Ella es mi referente, trabaj&#243; hasta conseguir nuestro propio lugar y eso me parece muy inspirador. Por eso Latinaje significa tanto para mi y aunque saltara a la fama jam&#225;s dejar&#237;a de cantar aqui&#8221;.</em> Nos cuenta.</p><p>Ese lugar del que Elena habla es hoy uno de los m&#225;s concurridos de la zona para los amantes de la m&#250;sica y el arte. Ella nos confiesa:</p><p><em>&#8220;Ese lugar es mi casa, tanto literal como emocionalmente. Y tambi&#233;n la de muchas otras. Por eso escuchar&#225;s que todos le dicen &#8216;mam&#225;&#8217; a mi madre: porque siempre fue generosa y protectora. Me ense&#241;&#243; que hab&#237;a que acompa&#241;ar a otras mujeres que llegaban de afuera con sue&#241;os o con heridas, tal como llegamos nosotras. Hoy tenemos un hermoso grupo de artistas al que tengo el gusto de llamar familia.&#8221;</em></p><p>Elena habla con entusiasmo y orgullo de su particular vida e infancia:</p><p><em>&#8220;Me pasaba los d&#237;as tocando el piano, cantando y escribiendo canciones con mi hermana. Ayud&#225;bamos a las actrices con sus vestidos, y nos dejaban usar plumas y lentejuelas para jugar en el escenario. Nos ense&#241;aron a bailar, a actuar, a cantar y a leer poes&#237;a. La gente suele juzgar a las artistas, pero la mayor&#237;a son agradecidas y saben dar mucho amor. Yo crec&#237; entre bambalinas, y mi sue&#241;o siempre fue vivir felizmente de mi vocaci&#243;n.&#8221;</em></p><p>Rubia, de cabello suelto hasta la cintura, elegante en sus modales y con una sonrisa que ilumina cada respuesta, Elena Bonillo acaba de cumplir 29 a&#241;os y sue&#241;a con llevar su m&#250;sica al mundo. Siente a&#241;oranza por Venezuela y espera alg&#250;n d&#237;a volver a visitarla, y por qu&#233; no, de la mano de la m&#250;sica. Pero por ahora, su vida transcurre en Buenos Aires.</p><p>Para coronar con grandes noticias, la joven y futura estrella nos comparti&#243; con entusiasmo que est&#225; grabando su primer long play:</p><p><em>&#8220;Es un momento muy significativo y hermoso. Grabar mis primeras canciones y poder quedar inmortalizada es un sue&#241;o hecho realidad.&#8221;</em></p><p>Sobre sus aspiraciones, Elena no duda:</p><p><em>&#8220;Quiero llegar al Teatro Col&#243;n y tambi&#233;n estar en el cine. Me gustan mucho las pel&#237;culas, me encantar&#237;a hacer una.&#8221;</em></p><p>Finalizamos la entrevista con un suspiro de satisfacci&#243;n y la certeza de que sus anhelos no tardar&#225;n en hacerse realidad. Y a vos, lector, te dejamos una invitaci&#243;n imperdible: acercate los s&#225;bados, domingos y lunes al Teatro Latinaje, en Reconquista entre Av. Corrientes y Lavalle, y s&#233; testigo del nacimiento de una voz destinada a brillar en los grandes escenarios del mundo.</p><p>Elena: la voz que naci&#243; en Venezuela y hoy conquista Buenos Aires.</p><div><hr></div><p><em>28 de Octubre, 1972</em></p><p><strong>Investigaci&#243;n de campo por Patricio Vega, colaborador en la causa &#8220;La banda de los 4&#8221;.</strong></p><p><strong>Nombre:</strong> Michelle &#8220;Mam&#225;&#8221; Bonillo P&#225;ez<br><strong>Nacionalidad:</strong> Venezolana<br><strong>Ocupaci&#243;n:</strong> Due&#241;a del Teatro <em>Latinaje<br></em><strong>V&#237;nculos:</strong> Madre de Elena Bonillo (cantante del mismo teatro)</p><p><strong>Fundaci&#243;n del Teatro-Bar Latinaje</strong></p><p>La propiedad, ubicada en El Bajo, figura documentada desde 1957 como adquirida por Michelle Bonillo P&#225;ez, inmigrante venezolana llegada a Buenos Aires en 1955, presuntamente por persecuci&#243;n pol&#237;tica durante el r&#233;gimen de P&#233;rez Jim&#233;nez.</p><p>El local pertenec&#237;a a Jos&#233; Osorio, fallecido en circunstancias dudosas; su viuda lo vendi&#243; a bajo costo. Desde entonces funciona como teatro de revista y bar, con n&#250;meros musicales y espect&#225;culos menores, frecuentado por artistas nocturnos, poetas y clientes del puerto.</p><p>Testimonios reunidos por L&#243;pez indican que Michelle proh&#237;be la presencia de proxenetas y brinda protecci&#243;n a las trabajadoras. En el lugar residen varias extranjeras &#8212;venezolanas, cubanas y ecuatorianas&#8212;, algunas con asilo temporal. Radicadas en Argentina por diferentes razones.</p><p>El acceso principal se encuentra en calle Reconquista: a la derecha el bar, al fondo el escenario; detr&#225;s, los camarines y la vivienda de Michelle junto a su hija Elena y donde residi&#243; por 14 a&#241;os Julieta.</p><p><strong>Dato relevante:</strong> Testimonios sugieren que Michelle podr&#237;a haber otorgado su apellido a Julieta, lo que abre una l&#237;nea de investigaci&#243;n sobre su verdadera identidad. Se recomienda ampliar la b&#250;squeda en el registro civil de la zona.</p><p><strong>Nombre:</strong> Elena Bonillo P&#225;ez<br><strong>Edad:</strong> 29 a&#241;os<br><strong>Alias:</strong> ninguno registrado<br><strong>V&#237;nculos:</strong> Hija de Michelle &#8220;Mam&#225;&#8221; Bonillo P&#225;ez</p><p><strong>Antecedentes:</strong></p><ul><li><p>Nacionalidad: venezolana.</p></li><li><p>Ingres&#243; al pa&#237;s en <strong>1955</strong>, con 12 a&#241;os, junto a su madre.</p></li><li><p>Sin registros de padre o tutor legal en documentaci&#243;n consultada.</p></li></ul><p><strong>Actividad:</strong></p><ul><li><p>Criada en el Teatro <em>Latinaje</em>.</p></li><li><p>Escolaridad completa</p></li><li><p>Figura y art&#237;stica principal del teatro</p></li><li><p>Sin antecedentes policiales.</p></li></ul><p><strong>Anotaciones:</strong> Elena es descrita como una mujer tranquila, dedicada a la m&#250;sica y a la familia. Se registr&#243; un breve v&#237;nculo con Dante Sorrento, acusado de apuestas ilegales y tenencia de armas de fuego, posteriormente fugado del pa&#237;s. Siendo el &#250;nico elemento que la vincula al mundo criminal.</p><p>Elena y Julieta son muy cercanas, siempre presentadas como hermanas. Desde los 14 a&#241;os de Elena y los 15 de Julieta &#8212;&#233;poca en que Latinaje inicia su actividad&#8212; Michelle le otorga trabajo y asilo a Julieta y, poco despu&#233;s, la adopta como hija.</p><p>Elena y Julieta se desarrollaron art&#237;sticamente y trabajaron en Latinaje tanto en el escenario como en otras &#225;reas: mantenimiento, atenci&#243;n al p&#250;blico, entre otras.</p><p><strong>Diario Personal de Olave - 5 de Noviembre, 1972</strong></p><p>Tuve que ir  a conocer ese lugar y todav&#237;a sigo sorprendido con el encanto de esa muchacha. Jam&#225;s imagin&#233; que en un sitio como ese pod&#237;a encontrar algo tan delicado como Elena.</p><p>Cuando termin&#243; la funci&#243;n, enviamos a un colaborador a hacerse pasar por admirador y, con la excusa del recorte period&#237;stico, preguntarle por su hermana. No dejo de pensar en que fuimos demasiado confiados: de lejos, con ese vestido blanco y la luz que la envolv&#237;a, parec&#237;a pura inocencia, un &#225;ngel.</p><p>Pero apenas escuch&#243; la pregunta y el error del imb&#233;cil, pronunciar el nombre de Julieta, cambi&#243; la cara. Sonri&#243;, s&#237;, pero enseguida levant&#243; la mirada y barri&#243; el teatro con los ojos y una expresi&#243;n de animal que ha o&#237;do ruidos de asechanzas. Me sent&#237; incomodo y me escond&#237; detr&#225;s del vaso de whisky, agradeciendo haberme puesto traje para la ocasi&#243;n, esperando que no me notara. Aunque dudo &#191;c&#243;mo podr&#237;a? &#191;Ser&#225; posible? En ese instante lo supe: Julieta es la mujer que busco. La misma de la historia de los Ju&#225;rez. No me quedan dudas.</p><p>Estoy intranquilo. Siento que la investigaci&#243;n hasta ahora ha sido llevada con demasiada ligereza, como si fuera un pasatiempo. Y es que lo era. &#191;La subestime? La mirada de su hermana Elena me grita que s&#237;. Quiz&#225;s deba aceptar que mis mejores a&#241;os se han ido, como dice Stella y dejar el caso. Aunque confieso que cada vez que ella dice eso, es como si me impulsara a&#250;n m&#225;s a seguir adentr&#225;ndome en esta novelita.</p><p>El tipo que le habl&#243; dice que Elena fue encantadora; que le contest&#243; que su hermana vive lejos y feliz y que, ah&#237; mismo, con elegancia, cambi&#243; de tema. Hasta le pregunt&#243; si le hab&#237;a gustado el show y lo invit&#243; a volver. Yo la vi despu&#233;s, sent&#225;ndose al lado de Cicer&#243;n como si nada. Esper&#233; unos segundos a que &#233;l se volteara, pero no lo hizo. Eso captur&#243; a&#250;n m&#225;s mi atenci&#243;n. Algo me dice que est&#225;n preparados.</p><p>Por precauci&#243;n, decidimos no acercarnos m&#225;s y, ni tan r&#225;pido ni tan lento, optamos por retirarnos. M&#225;s tarde nos reunimos en mi oficina para conversar sobre c&#243;mo proceder.</p><p>Vega parec&#237;a asustado y le pregunt&#233; si todo estaba bien. Hab&#237;a quedado pensativo desde que salimos del bar. Me anim&#233; a insistir, porque si bien los tres est&#225;bamos intranquilos, en &#233;l se notaba m&#225;s. &#8220;me mir&#243; mientras cantaba, justo cuando dec&#237;a - yo ya s&#233; no sabes nada de la calle y muchos menos del amor- y me parece que te lo tenia que mencionar&#8221; Lo desestim&#233; enseguida, para no darle m&#225;s vueltas. Le asegur&#233; que esas cosas son meras casualidades, que no se dejara llevar por fantas&#237;as. Pero, en mi mente, rec&#233; para que no se le hubieran notado los nervios.</p><p>Las mujeres artistas tienen un don: el de hacernos creer lo que ellas quieran. Y los hombres, a su vez, tenemos otro: el de caer m&#225;s r&#225;pido que un rat&#243;n en una trampa con queso.</p><p>Aun as&#237;, pese a lo que le dije, en el fondo me qued&#243; la duda.</p><p>Lopez me dijo que todav&#237;a nada, que no tiene m&#225;s informaci&#243;n sobre mi sospechosa. Solo se lo ve salir a Walsh de la mansi&#243;n en la que viven a las afueras de la capital.</p><p>Sigo inquieto por lo sucedido, me va a costar dormir esta noche tambi&#233;n. Quiz&#225;s termino este trago y pongo un Serrat en el winco hasta quedarme dormido.</p><p>Decadente y solitario, me dice Stella cuando pasa odiosamente por la puerta entreabierta de mi estudio. &#191;C&#243;mo discutir lo que es tan cierto?.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 1: “LA BANDA DE LOS CUATRO”]]></title><description><![CDATA[Expediente Olave]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-1-la-banda-de-los-cuatro</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/capitulo-1-la-banda-de-los-cuatro</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Fri, 13 Feb 2026 18:14:25 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>Expediente Olave</strong></p><p>Miguel Olave<br>Ex Polic&#237;a Federal bonaerense</p><p><strong>Caso: </strong>La Banda de los Cuatro<br><strong>Inicio de investigaci&#243;n:</strong> 21 de Octubre, 1972 <em>(Notas, desgrabaciones y recopilaci&#243;n de informaci&#243;n)</em></p><p><em>3 de Octubre, 1972 &#8211; Recorte de prensa<br>La Naci&#243;n</em></p><p><strong>CRECE EL CRIMEN ORGANIZADO EN LA CAPITAL</strong></p><p>Enfrentamiento entre dos bandas delictivas el pasado 1&#186; de Octubre en la zona de Constituci&#243;n.<br>La Polic&#237;a inform&#243; de cinco arrestos y se presume que al menos cuatro personas m&#225;s estuvieron involucradas en un asalto millonario al Banco R&#237;o de la calle Bartolom&#233; Mitre. Vecinos denunciaron disparos cerca de las 2 de la madrugada.<br>Fuentes ligadas a la polic&#237;a bonaerense se&#241;alan la presencia de una mujer joven que ser&#237;a la l&#237;der de los pr&#243;fugos.</p><p><strong>1&#186; de Octubre, 04:00 hs &#8211; Comisar&#237;a 11, Constituci&#243;n</strong></p><p>Los miembros de la familia Ju&#225;rez fueron detenidos con pruebas de robo y organizaci&#243;n delictiva.<br>El menor del clan, conocido como <em>Peter</em>, ofreci&#243; testimonio acusando a un grupo rival: &#8220;Los Cuatro&#8221;.<br>Seg&#250;n su confesi&#243;n, la banda estar&#237;a comandada por una mujer apodada <em>La Jefa</em>, de la cual brind&#243; detalles fragmentarios. (Informaci&#243;n brindada por la Polic&#237;a)</p><p><strong>Desarrollo de integrantes: </strong><em><strong>La Banda de los Cuatro</strong></em></p><p>(Compilaci&#243;n con notas de Fabricio L&#243;pez y Patricio Vega + registros policiales)</p><div><hr></div><p><strong>Julieta &#8220;La Jefa&#8221;</strong></p><ul><li><p>Edad estimada: 30 a&#241;os</p></li><li><p>Alias conocidos: Julieta Deangelis / Julieta Bardott</p></li><li><p>Dato llamativo: No se encontraron documentos oficiales que confirmen identidad.</p></li><li><p>Vinculada al <em>Teatro Latinaje</em>, propiedad de Michelle &#8220;Mam&#225;&#8221; Bonillo P&#225;ez.</p></li><li><p>Sin antecedentes</p></li><li><p>Se&#241;alada en informes de la Comisar&#237;a 11 como posible l&#237;der de <em>Los Cuatro</em>, tras el asalto al Banco R&#237;o por el criminal Peter Juarez.</p></li><li><p>Descripcion: Ojos oscuros, pelo negro, unos 1,60 mts de alto, esbelta de unos 60 kg. Suele llevar pelo suelto, usa ropa oscura.</p></li></ul><div><hr></div><p><strong>Pablo Mart&#237;nez &#8211; &#8220;Palito&#8221;</strong></p><ul><li><p>Edad: 28 a&#241;os</p></li><li><p>Alias: Palito.</p></li><li><p>Detenido en tres ocasiones por ri&#241;as en bares de La Boca y San Telmo; liberado en menos de 48 hs en todas las ocasiones.</p></li><li><p>Frecuenta el Restaurante Don Tulio y el cabaret <em>Latinaje</em>.</p></li><li><p>Popular en la zona, f&#225;cil de rastrear. Seg&#250;n Vega, se lo vi&#243; realizando cobros y traslados de dinero en efectivo.</p></li></ul><div><hr></div><p><strong>Marco Perotti &#8211; &#8220;Cicer&#243;n&#8221;</strong></p><ul><li><p>Edad: 33 a&#241;os</p></li><li><p>Alias: Cicer&#243;n.</p></li><li><p>Figura como propietario de una peque&#241;a f&#225;brica de licores en Barracas heredada de su padre.</p></li><li><p>Vicente Perotti, su padre, arrestado en 1962 por lavado de dinero; cumpli&#243; 6 a&#241;os de condena en Devoto. Falleci&#243; en 1969, un a&#241;o despu&#233;s de salir, a causa de una enfermedad.</p></li><li><p>Marco mantiene bajo perfil, raramente se lo ve en bares.</p></li><li><p>L&#243;pez apunta a que maneja v&#237;nculos con el contrabando de alcohol y veh&#237;culos sustra&#237;dos. Sin pruebas.</p></li><li><p>La polic&#237;a sospecha que en el galp&#243;n de la licorera se realizan reuniones, pero no existen pruebas para ingresar.</p></li></ul><div><hr></div><p><strong>Iv&#225;n Maldonado &#8211; &#8220;El Cuervo&#8221;</strong></p><ul><li><p>Edad: 24 a&#241;os</p></li><li><p>Alias: Cuervo.</p></li><li><p>Detenido en 1970 por tenencia de estupefacientes; liberado en 24 hs.</p></li><li><p>Registros policiales lo vinculan a episodios de violencia no esclarecidos en Constituci&#243;n.</p></li><li><p>Vega recogi&#243; testimonios que lo ubican como protector de prostitutas en la calle Olaz&#225;bal.</p></li><li><p>L&#243;pez lo describe como &#8220;presencia constante&#8221; en los movimientos de La Jefa.</p></li></ul><div><hr></div><p><strong>Anotaci&#243;n:</strong></p><p>Todos cuentan con antecedentes menores, sin condenas firmes.<br>Las liberaciones r&#225;pidas sugieren protecci&#243;n externa y contactos de peso.<br>Ning&#250;n registro oficial los vincula a&#250;n a grandes atracos, aunque las pruebas circunstanciales apuntan a la organizaci&#243;n de hechos mayores desde 1971.</p><p><strong>Diario de Olave - 20 de Octubre, 1972</strong></p><p>En el &#250;ltimo encuentro de muchachos escuch&#233; hablar del caso del Banco.<br>Quiz&#225;s fue el whisky, o esas especulaciones absurdas que siempre surgen cuando corren las botellas, pero me qued&#243; dando vueltas la idea: &#191;ser&#225; cierto que en la Capital anda una banda liderada por una mujer?</p><p>Hoy lo &#250;nico que tengo es resaca. Me arrepiento un poco de haberme ofrecido a seguir el asunto; estoy viejo y cansado. Pero algo me pic&#243; cuando el viejo Rodr&#237;guez insinu&#243; que &#8220;ya no se esclarecen estos casos como en tu &#233;poca, Migue&#8221;. La cana est&#225; toda comprada, dijo. Y lo peor es que creo que no se equivoca. En este clima nadie distingue si un banco lo asaltan guerrilleros para abastecer su causa o ladrones cl&#225;sicos. Y la yuta aprovecha el desorden para arreglarse con quien paga mejor.</p><p>Con lo poderoso que es Rodriguez, y con los favores que le debo, ser&#237;a una desatenci&#243;n no darle una mano. La cosa le trajo consecuencias graves a &#233;l y a la gerencia del banco.<br>Y qui&#233;n dice&#8230; capaz hasta me divierto un poco. Necesito excusas para salir de mis libros, mis habanos y el whisky.</p><p>Vega y L&#243;pez andan entusiasmados. Creo que son los indicados para ayudarme a conseguir informaci&#243;n, como en los viejos tiempos.<br>Cu&#225;ntos desgraciados hicimos caer juntos&#8230; vaya uno a saber si alguien se acuerda de todo eso.</p><p>Voy a desempolvar los trucos. Con un poco de suerte, en poco tiempo le encontraremos la vuelta y quiz&#225; en unas semanas estemos festejando con alguna de esas botellas importadas que trae el viejo Rodr&#237;guez de Europa, esas que tanto disfruto.</p><p><strong>12 de Octubre de 1972. Buenos Aires. Argentina</strong></p><p><em>Foto de la boda en el diario La Naci&#243;n, secci&#243;n sociales, con Julieta vestida de blanco al lado de Esteban Walsh.</em></p><p><strong>Informaci&#243;n recopilada:</strong></p><p>Julieta contrajo matrimonio con Esteban Walsh el d&#237;a 9 de Octubre de 1972 en la Parroquia Exaltaci&#243;n de la Cruz en Capilla del Se&#241;or, Buenos Aires con una ceremonia &#237;ntima. Seg&#250;n los informes de Lopez sus invitados fueron personas del c&#237;rculo de la familia Walsh.</p><p>El oficial a cargo de la comisar&#237;a de la localidad, Comisario Perez de 43 a&#241;os, se mostr&#243; reticente a las preguntas de Lopez sobre los Walsh, lo que indica que es un apellido con peso y respetado.</p><p>No se encontr&#243; ninguna conexi&#243;n de la familia con organizaciones delictivas ni movimientos fiscales sospechosos de la empresa o de los integrantes de la familia.</p><p>Se consigui&#243; registro parroquial de la boda pero no se encontr&#243; nada en el registro civil / dato llamativo.</p><p>En el registro parroquial s&#243;lo se puede leer &#8220;Esteban y Julieta de 31 y 30 a&#241;os, casados ante Dios por el Padre Rossini&#8221;.</p><p><em>(fragmento de registro parroquial)</em></p><p><strong>Anotaciones:</strong></p><ul><li><p>Objetivo principal: conseguir informaci&#243;n fehaciente de Julieta, documentaci&#243;n y datos informales para reconstruir su identidad.</p></li><li><p>Esteban Walsh. 31 a&#241;os</p></li><li><p>Heredero de la segunda empresa metal&#250;rgica m&#225;s grande del pa&#237;s, Industrias Walsh S.A. Exportan a todo sudam&#233;rica y buscan expandirse.</p></li><li><p>Madre y padre fallecidos.</p></li><li><p>Dos hermanos mellizos Viviana y Francisco Walsh residen en los Estados Unidos y se dedican a establecer relaciones comerciales para la empresa familiar.</p></li></ul><p><strong>Anotaci&#243;n: </strong>Seg&#250;n datos recopilados por mis informantes, Esteban mantiene un perfil serio y se dedica a los negocios familiares desde el fallecimiento de sus padres, ocupando la mayor parte de su tiempo en ello. Conoci&#243; a Julieta en abril, cuando fue invitado por un importante cliente al local donde ella trabajaba y presenci&#243; uno de los espect&#225;culos. Desde entonces comenzaron a frecuentarse: &#233;l sol&#237;a esperarla a la salida del Latinaje y se retiraban juntos.</p><p>No se ha constatado v&#237;nculo alguno entre Esteban y personas del entorno directo de Julieta.</p><p><strong>Diario de Olave 21 de Octubre, 1972</strong></p><p>Me sorprende c&#243;mo todav&#237;a L&#243;pez no dio con datos m&#225;s certeros sobre la muchacha. Me refiero a documentaci&#243;n que confirme qui&#233;n es en verdad. Tenemos algunos detalles sueltos, pero nada que la ubique con claridad. Es extra&#241;o, llamativo. Quiz&#225;s ni siquiera sea la mujer que buscamos. Quiz&#225;s el zopenco de los Ju&#225;rez sembr&#243; una pista equivocada. No lo s&#233;. No hay nada que me moleste m&#225;s que un bot&#243;n. Y Rodr&#237;guez tiene raz&#243;n: ya ni los delincuentes son como en mi &#233;poca.</p><p>Julieta&#8230; es una chica que se ve, &#191;c&#243;mo decirlo?, libre. Lo que me sorprende es que el menor de los Walsh se haya mezclado con alguien tan distinta a lo que una familia como la suya podr&#237;a pretender. Por pura curiosidad, me gustar&#237;a saber si se le opusieron. Apostar&#237;a que s&#237;. Pero con los padres fallecidos, supongo que ya no hay tanta presi&#243;n. Los padres ricos son como una pesadilla constante, y al final los hijos terminan por hacer lo contrario a lo que les imponen. T&#237;pico.</p><p>Lo que m&#225;s me llama la atenci&#243;n es que el casamiento se efectu&#243; muy poco despu&#233;s del inicio de las investigaciones oficiales sobre el caso del Banco. Hoy se lo coment&#233; a Stella &#8212;cada d&#237;a me soporta menos, pero al menos me escucha&#8212;. Me dijo que seguramente sea casualidad, que las chicas de ese ambiente siempre buscan salir de la vida &#8220;impura&#8221; y que es imposible que una sin educaci&#243;n pueda controlar a tantos matones. Yo le respond&#237; que no sabemos realmente qu&#233; tipo de mujer es. Entonces me retruc&#243; que es &#8220;una putilla de cabaret&#8221;, que deje de fantasear, que lo que busco es divertirme en ese antro.</p><p>Aunque esboce una sonrisa de lo rid&#237;culo que fue lo que dijo, me molest&#243; su hipocres&#237;a. Hablar de impureza mientras se acuesta con su amante en mis narices, mientras yo me desvelo leyendo y bebiendo. &#191;Para qu&#233; insiste en sostener la farsa, si sabe que yo ya lo s&#233;? Cada d&#237;a est&#225; m&#225;s amargada. No se divorcia porque su madre la matar&#237;a. O quiz&#225;s ella matar&#237;a a su madre si se lo insinuara&#8230; aunque la vieja lleva diez a&#241;os &#8220;por morir&#8221; y ah&#237; sigue.</p><p>Hice silencio, como siempre. La dej&#233; descargar su frustraci&#243;n, porque pienso que una mujer siempre ayuda a entender a otra mujer. Aunque esta piba, Julieta, no se ve que tenga nada que ver con Stellita. Quien sabe.</p><p>En fin, la cosa se pone buena. Quiz&#225;s deba ir a ver alg&#250;n show de ese barsucho, el Latinaje, y as&#237; entender un poco m&#225;s. Quiz&#225;s invite a Stella, aunque seguro me diga que no.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO 0: “CONFESIÓN”]]></title><description><![CDATA[Nunca supe en qu&#233; momento dej&#233; de investigar un caso y empec&#233; a seguirla.]]></description><link>https://latinajelanovela.substack.com/p/coming-soon</link><guid isPermaLink="false">https://latinajelanovela.substack.com/p/coming-soon</guid><dc:creator><![CDATA[Latinaje - La Novela]]></dc:creator><pubDate>Fri, 13 Feb 2026 17:38:08 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!aj3b!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fc9e837b0-a364-4f2e-9153-fe4bfd696dc2_144x144.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Nunca supe en qu&#233; momento dej&#233; de investigar un caso y empec&#233; a seguirla.<br>Para algunos, es una cantante de antros. Para m&#237;, un enigma que me arrastra.</p><p>Mientras m&#225;s la observ&#233;, m&#225;s me hund&#237; en ella. Y ahora me desvelo pensando en la forma en que prende un cigarrillo, en c&#243;mo se saca de encima a un hombre en un bar, en c&#243;mo se r&#237;e con la amiga aunque por dentro est&#233; rota. Y tambi&#233;n, en sus cr&#237;menes.<br>Me cuesta admitir que mientras m&#225;s la persigo, m&#225;s siento que ella me mira a m&#237;, y solo pensarlo me averg&#252;enza.</p><p>Y entonces lleg&#243; esa noche. Ella, sola en el bar, sin sus secuaces, beb&#237;a alcohol y jugaba con fuego entre las manos de hombres desconocidos. Quise irrumpir, arranc&#225;rsela de las manos como si fuera m&#237;a. Me contuve. Se fueron, qued&#243; sola. Volv&#237; a sentir el enorme impulso de acercarme. Antes apareci&#243; Cicer&#243;n, que nunca la dej&#243;. Yo tampoco la puedo dejar. Nunca me imagin&#233; que podr&#237;a tener tanto en com&#250;n con un delincuente. Qu&#233; decadencia la m&#237;a&#8230;</p><p>Convencerme de lo correcto fue un segundo, el segundo m&#225;s largo de mi vida. Ella es una criminal, me repet&#237;a. Y entonces di la orden: la m&#250;sica golpeando en mi pecho como latidos desesperados, disparos, sirenas.</p><p>Mientras ellos la proteg&#237;an como un tesoro, ella grit&#243;:<br>&#8212;&#161;Que disparen, pero que me miren a los ojos!</p><p>Me estremeci&#243;. Yo avanc&#233; como una sombra y por fin la tuve enfrente.<br>Pudo haberme disparado y no lo hizo.<br>Me mir&#243; fijo, sonri&#243; apenas y dijo:<br>&#8212;Ya nos volveremos a ver. Andate.</p><p>Y yo un hombre que nunca retrocede&#8230; obedec&#237;.</p><p class="button-wrapper" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://latinajelanovela.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Subscribe now&quot;,&quot;action&quot;:null,&quot;class&quot;:null}" data-component-name="ButtonCreateButton"><a class="button primary" href="https://latinajelanovela.substack.com/subscribe?"><span>Subscribe now</span></a></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>